Capítulo 80

Me pongo de pie y me bajo los jeans. Mi pene salta libre, rojo de furia, goteando. Sus ojos se oscurecen cuando lo ve. Se lame los labios.

La volteo, le subo las caderas y me hundo de un solo envión.

Los dos gritamos.

Está imposiblemente apretada, imposiblemente caliente, apretándome como si inte...

Inicia sesión y continúa leyendo