Capítulo 42: No puedes irte

El beso fue lo primero que Crema recordó cuando abrió los ojos.

La luz del sol entraba a raudales por la ventana, obligándola a entrecerrar los ojos. Levantó un brazo para cubrirse el rostro.

—Qué bueno que ya está despierta, Luna.

La voz inesperada hizo que se sentara de golpe.

—¿Hermana Gina? ...

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