NovelaGO
La dimensión

La dimensión

rocio guillen parra · Completado · 101.5k Palabras

554
Tendencia
6.9k
Vistas
715
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

Cuando dos hermanas gemelas van a un internado en las afueras de la ciudad, nadie podría imaginar lo que se escondía bajo aquel lugar.
Erotismo, seducción y un oscuro amor las espera bajo el dominio de un peligroso mundo de traiciones y pasiones similares limitaciones.

Capítulo 1

Amaia

Ya teníamos las maletas hechas desde hacía dos días. Dos largos días en los que yo había sido encerrada en mi habitación, desterrada en mi propia casa  y solo venía mi hermana, cuando la mandaban a traerme alimentos en sus respectivos horarios, lo que me daba un poco de sosiego. 

Enseguida que Aitana salía me cerraban con llave y ya no tenía teléfono, ni móvil ni nada con lo que comunicarme con el exterior hasta que nos fuéramos. Era una locura. A mis veintiún años, torturada en mi propia casa. Así lo sentía. 

Una tortura, y todo, porque mi papá me vió besándome con Mark en la escuela y asumió que su niña iba ser pervertida por otros. Menuda gilipollez. 

En un solo día decidió enviarnos a un internado en medio de un bosque donde el diablo dió las tres voces y nadie lo oyó. 

Mi hermana que era casi una santa de altar de iglesia decidió irse conmigo para estar alejada de las tentaciones según ella,  y en el fondo ese era mi único consuelo, que por los motivos que fuera, la tendría conmigo.

Nunca habíamos estado separadas, y la verdad  si ya tenía que ir a un sitio de mojigatos en medio de la nada prefería hacerlo con ella.

A nuestros padres solo los veríamos una vez al año en navidades y estaban prohibidos los teléfonos y demás aparatos tecnológicos.

Nada más podríamos llamar una vez por semana y bajo la supervisión de un profesor,  que no había conocido aún y ya me caía gordo. 

Seguro era un amargado viejete reprimido que no nos daría respiro.

—Ya cambia esa cara Amaia, es por tu bien y el de tu hermana —decía mi padre mientras conducía.

—Sí claro, menudo bien nos haces mandándonos al medio de un bosque tenebroso alejadas de la civilización y la familia. A soltarnos allí como marginadas, por un inocente beso papá —repliqué apoyando un codo en mi ventanilla y resoplando en voz alta viendo el paisaje devorarse las distancias a gran velocidad, alejándome de todo lo que amaba. Y de mi casa.

—Si con eso consigo que te controlen también en horario de clases me doy por satisfecho, porque yo no puedo llevarte a la escuela y pasar el día vigilando que vayas por el camino del bien, y tu hermana decidió irse por su voluntad lo que me hizo muy feliz porque  así tampoco  caerá en tentaciones —ruedo los ojos y me toco la frente negando.

—Recuerden por favor comportarse, es una escuela de niños del mismo nivel social que ustedes por lo que tienen mucha educación y buenos principios morales —comentaba papá con retintín.

Yo por mi parte resoplé otra vez  y me recosté con fuerza en el asiento del coche antes de decir sarcásticamente...

—Que alegría —dije con sorna — papá ya los conoce —me miró por el retrovisor con cara de advertencia —¿Cómo sabes tú los valores que tienen?  —continué reclamando.

—Aitana por favor dale conversación a tu hermana a ver si podemos llegar tranquilos al sitio este —los ojos azules de mi hermana me miraron implorando silencio.

Mi madre había pedido aquello en voz baja, porque ella sí estaba afligida por nuestra partida pero era tan devota a su religión que por nada del mundo iba a contradecir a su esposo.

Y así pasaron 3 horas más de silencios míos  y sollozos controlados de mi hermana.

Apreté su muslo en señal de apoyo,y nos dimos las manos hasta llegar al bendito sitio...y digo bendito porque para mi padre era así. 

Aunque debo confesar que para mí lo empezó a ser, poco  tiempo  después.

Mientras más avanzábamos más sentía que iríamos a dar a alguna selva, hasta que de pronto llegamos h la verdad me perdí de tanto árbol.

Ya estábamos en el internado " la dimensión" ...luego conoceríamos las verdaderas dimensiones del lugar.

—Venga cariño, dame un abrazo, no te quedes molesta conmigo que voy a estar tiempo sin verte.

Me dice mi padre y lo abrazo, estoy molesta pero lo quiero mucho. A pesar de todo, sé que le echaré de menos.

De mamá fue más difícil despedirse, ella es más sentimental y llora mucho, pero obedece genial, y aquí nos dejó solo, porque mi padre entendía que era lo mejor.

¡Si, si... fue mucho mejor!

Cuando finalmente se fueron, nos quedamos mi hermana y yo diciendo adiós y ella llorando. Le dí la mano y nos encaminamos a la dirección.

Ya mi papá había llevado las maletas a nuestra habitación y nos esperaban allí.

Me sentí observada mientras avanzaba por aquel enorme parking, pero era casi imposible no sentirse así. Debían haber cientos de animales observandonos desde el maldito bosque que se veía interminable.

Y entonces, al quedar de frente al enorme edificio antiguo pero bien cuidado me crucé por primera vez con su mirada. Estaba observándonos desde una ventana de madera y cristal  con los brazos sobre el pecho y se veía con una complexión tan fuerte que no quería imaginarme lo que sería tenerlo delante. Sus ojos un tanto oscuros se veían profundos, de repuestas viscerales que hacían que me sintiera sometida sin siquiera saber por qué. Algo en su manera de verme, con esa intensidad poderosa me doblegaba y me daba una curiosidad intrínseca por verlo...por descubrir qué hacía que me mirara así de oscuro.

Pero lo descubriría pronto.

—Cuidado imbécil - escucho que le dicen a mi hermana.

Rompo el contacto visual con aquel tío y veo que a mi lado, un idiota que tropezó con ella empujándola y casi me la arranca del brazo a mí, que la llevaba abrazada, pero como yo estaba tan concentrada en  las complexiones ajenas no lo ví venir.

—Cuidado tú, capullo, a mi hermana no le hablas así —exploto retándo su mirada verde.

Y por su parte la santa de mi hermana,  que es que cuando digo que es santa la hago sinónimo de tonta dice —perdón, no me di cuenta, iba mirando hacia abajo .

Yo resoplo insultada y él chico de ojos verdes la mira de arriba a abajo  al tiempo que sonríe burlón de medio lado y acota...

—Que no vuelva a pasar muñeca, no te conviene ir por la vida tropezando conmigo  —le dice acariciando su nariz y le doy un manotazo.

Nos retamos con la mirada y cuando me voy a acercar a él para darle un guantazo, una voz profundamente ronca me detiene y me paraliza, creo que mis bragas se han quejado de la humedad que recibieron sin previo aviso. 

—¿Qué ue pasa aquí? -dice un hombre detrás de nosotras y sueño con que sea el mismo que nos miraba desde arriba y ahora sigue estando arriba porque es tan grande que me obliga a levantar la mirada cuando me doy la vuelta y lo veo, con otro par de jodidos ojos verdes. Ese tío no es el de antes. Hago puchero.

—¿Hay algún problema? —dice serio y yo humedezco mis labios con mi lengua ganándome una mirada directamente hacia ese gesto.

Dios ya estoy cachonda y acabo de llegar, todavía no he cruzado la puerta y ya estoy localizando un objeto de deseo. Es rubio de ojos verde aceituna y unas pestañas eternas. Mide como mil metros por lo menos, ¿ cuánto le medirá la polla? 

Sonrío y miro hacia su pantalón y él carraspea sacándome de mis descarriados pensamientos.

Empiezo a estar alegre del destino escogido por mi padre. Menuda zorra llevo agazapada dentro de mi inmoral pensamiento... me río de mi misma.

—Ya me van a decir que ha pasado, ¿ O seguiremos todos aquí, el día entero? —dice mirando ahora al otro chico que también es muy guapo, las cosas como son. Es un payaso pero.... un payaso guapo.

—Nada profesor Andrew, sin querer tropecé con las chicas y no nos entendimos con las disculpas  —dice el chico este dejándome muda. 

¡Que mentiroso!... pero da igual. Ahora estoy observando otras cosas y mi hermana reacciona diciendo

—Usted es el director,¿ verdad?¿El profesor Miller? — él asiente —Íbamos a verlo ahora mismo, podemos pasar por favor han sido unas cuantas horas de viaje y estamos cansadas.

—Por supuesto, subamos y tú también Ashton -le dice al chico -tú serás quien les enseñe las instalaciones cuando reciban sus asignaciones.

No dijo nada el ojiverde pero era evidente que  el profesor le imponía mucho para obedecerlo así de sumiso, porque su rostro era un clarísimo reflejo de la poquita gracia que la hacía darnos el tour.

Conversaciones más, conversaciones menos después, recibimos  las asignaciones de aula, uniformes y llaves de las habitaciones, por lo que nos fuimos con el Ashton este a conocer el internado. Así habíamos descubierto que se llamaba.

La verdad era genial, enorme. Había de todo... piscina ,campos para diversos deportes un edificio entero para las aulas y demás instalaciones,  y por último llegamos a nuestra habitación.

—Bueno y hasta aquí el momento amiguitos buena gente —soltó de pronto Ashton —no se me vuelvan a acercar y no las quiero husmeando en mis cosas, mientras más lejos mejor, sobre todo tú —señaló a mi hermana otra vez tocándole la punta de la nariz —angelito del cielo.

—No me toques por favor —susurra y le ruega mi hermana, por lo que  casi le doy un  empujón pero él no me dejó al decirle inclinándose hacia ella...

—Ten cuidado y no te cambie la frase bajo mis manos —promete cerrando los ojos —y en vez de pedir que no te toque, ruegues justamente lo contrario  —le dice volviendo a tocar su nariz y se aleja corriendo sin darme tiempo tiempo a reaccionar. Su risa sonora me cabrea. 

—Amaia, no me gusta ese chico —confiesa mi hermana —me pone nerviosa, y presiento que habrá problemas.

Ya me ocuparé yo de ese estúpido más tarde, a mi ángel tengo que cuidarla mucho. Porque presiento que aquí es el último lugar donde mi padre debió habernos traído.

Y sí, yo también le digo mi ángel, porque lo es, mi hermana es tan buena y tan inocente que me empiezo a arrepentir de haberla arrastrado hasta aquí conmigo.

Cuando voy a abrir la puerta de mi habitación me sobresalto con un ruidoso timbre que indica supongo, que las clases acabaron porque se puede observar como el patio se llama poco a poco de estudiantes de varias edades uniformados y tomando direcciones diversas. La mayoría viene hacia aquí, hacia los dormitorios.

—Ven hermanita entremos —digo girando la llave y abriendo la puerta.

Automáticamente me encanta lo que veo.

La habitación es enorme con una pequeña salita de estar y un sofá con una mesita. Hay camas en distintos cuartos y un baño  a compartir. Pero todo es moderno y espacioso y me encanta que a pesar de ser una misma habitación cada cuarto tenga su privacidad y un armario  que es muy importante.

No creo que aquí use mucha ropa pero no iba a venir con dos trapos. Mis maletas me traje ,y bien llenas.

—¡Hola chicas! —siento que llaman desde la puerta y voy enseguida para encontrarme con una chica pelirroja de ojos verdes y pecas ,muy delgada que  se ve buena persona.

—Hola —devuelvo el saludo ofreciendo mi mano —yo soy Amaia y esta es mi hermana Aitana -la chica entra.

—Yo soy Amber, es un gusto conocerlas chicas, espero no les moleste que haya venido de curiosa pero es que son tendencia ya por este sitio -me pregunto mentalmente... ¿por qué?

—Es que ya todos saben que las chicas nuevas han colisionado nada más y nada menos que con Ashton Miller, y lo más raro es que no les haya echo nada —esto último lo dice bajito casi entre dientes. Respondiendo a medias a mi incógnita. 

—Bueno... —empieza a explicar Aitana mientras yo empujo las maletas al medio del pasillo —en realidad fui yo la que tropezó con él, pero el profesor Andrew aclaró la situación y este chico nos enseñó las instalaciones sin problemas. Eso fue todo.

—Chicas, no confíen en nadie aquí, menos en los hermanos Miller,y no se dejen arrastrar a la dimensión -confiesa de pronto y me deja muy descolocada lo que dice porque no tengo ni tiempo de razonar cuando ya tengo otra persona en nuestra puerta mirando a Ambar con mala cara.

Un tío de metro noventa por lo menos rubio con los ojos negros que le dan un contraste impresionante,el pelo largo por los hombros, un tanto siniestro  y tan fuerte que asusta. Estoy casi segura que esos son los ojos que me observaban desde la ventana hace un rato. Y madre mía, que hombre más grande y fuerte. Me parece de un aspecto hasta brutal, parece una bestia. Y una que me gusta mucho.

¡Joder!

La cara de asco que él hace al ver a Ámber me dice que no es muy agradable y lo confirmo cuando le dice...

—¿Qué ue coño haces hablando de mis hermanos y de mi con estas recién llegadas?.

Menudo estúpido.  Ella le observa intimidada y se encoge en su postura  obligandome a mí a ser quien le  plante cara al fresco este. Por muy bueno que esté,  no tiene que ser tan borde.

Yo por mi parte, como siempre librando todas las batallas.

—¿Por qué le gritas y te cuelas aquí sin pedir permiso? —lo empujo por el pecho y tengo hacer mucha fuerza para que salga porque parece inamovible y sinceramente cuando lo consigo,  presiento que ha salido de la habitación por voluntad propia, no creo que haya sido mi lamentable empujón.

—Mira recién aparecida... —me dice apretando mi brazo y creo que si hace más fuerza podría fracturarlo.

—¡Ahhh!, suéltame animal, que me lastimas.

Digo clavando mis uñas en sus dedos para que me suelte pero la verdad es que no lo hace, no se entera. ¿De qué material está hecho que es tan salvajemente fuerte?

Y cuando voy a empezar a patalear, veo a mi hermana salir a defenderme y es en una fracción de segundo que todo sucede.

Ashton aparece por detrás de Aitana ,la levanta de la cintura y se la lleva por el pasillo sin que este animal me deja salir tras ella y Amber ni se inmuta más allá de abrir la boca.

—¡Amaia!... 

Siento el grito de mi hermana y me empiezo a retorcer para soltarme y correr detrás de ella; pero mi contrincante me aprieta ahora de los dos brazos tirando de mí hasta presionarme contra su pecho y pega su cara a la mía para decir entre dientes...

—No creas todo lo que oigas y aprende desde hoy que solo hay una norma que seguir en La dimensión —me dice cada vez haciendo más fuerza y sé que me dejara marcas en la piel —no te metas con los hermanos Miller, no husmees ni averigues y trata de ni siquiera cruzarte por nuestro camino si pretenden salir ilesas de aquí.

Esa fue una clara amenaza, y es entonces que oigo la misma voz de hace un rato cuando estaba enfrentándome al primer maldito hermano Miller decir...

—Suéltala ahora mismo, Aidan.

Pero mi captor no lo hace y bajo su agarre veo como levanta la mirada hacia el profesor Miller haciéndome caer en la cuenta de que él, también es un hermano Miller. 

Tiene que serlo,no puede ser casualidad que los tres hombres sean enormes, rubios y fuertes con unos tremendos genios y no sean los dichosos hermanos tan mencionados.

¿Cuántos son?

¿Van a aparecer más? 

Pero mis preguntas quedan sin respuestas porque siento que él que me cautiva con su voz se acerca por detrás de mí y poniendo las manos alrrededor de mi cintura  y me pega a su pecho, por encima de mi cabeza los dos hermanos enormes de tamaño se miran fijamente.

Parecemos un emparedado y yo quedo en medio de semejantes bestias observando hacia arriba como el último le dice apretando la mandíbula al tal Aidan...

—Te dije que la sueltes -y siento el alivio en mi piel cuando empieza a soltarme pero mi cintura está que quema con las grandes manos que la rodean apretadas y haciendo fuerza recostandome en su pecho y haciéndome notar una erección en mi espalda.

Espera...,¡¿Una erección?!

No tengo tiempo de analizar nada porque me entra directo a mi habitación sin soltar mi cintura y de una patada cierra la puerta dejando todo el espectáculo afuera y se me acerca diciendo:

—Esta noche te espero en mi despacho, y no puedes faltar o habrá consecuencias  —otro que me amenaza -cuando yo te llame irás siempre, dónde diga y a la hora que diga. Sin excusas. Soy el director y me debes obediencia linda.

Y su rostro está tan cerca del mío que su aliento calienta mi cara y me pregunto, qué se sentirá besar a ese hombre.

Entonces reacciono y pienso :

¡Que coño!... Voy a comprobarlo.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida

834.5k Vistas · Completado · Amelia Rivers
Ella es la hija de la ama de llaves. Él es el multimillonario más frío de Manhattan. Una bebida drogada cambia todo.

Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.

Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.

Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.

Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?

Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.

Pero no lo son.

A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.

Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?
Roisin

Roisin

5.6k Vistas · Completado · Jesica Quintero
ROISIN es una historia envolvente que sumerge al lector en un torbellino de emociones, donde el amor y la pasión se entrelazan con la intriga y los desafíos. En los primeros cinco cautivadores capítulos, acompañamos a Barbara, la protagonista, en su regreso a casa tras años en el extranjero. Lo que debería haber sido un feliz reencuentro se convierte en una pesadilla interminable. Barbara, obligada a casarse con el enigmático magnate Alexander Harrington por razones económicas, se ve atrapada en un matrimonio impuesto que la sumerge en un mundo de oscuros secretos y manipulaciones magistrales.
Felicidad del Ángel

Felicidad del Ángel

2.4m Vistas · Completado · Dripping Creativity
«Aléjate, aléjate de mí, aléjate», gritaba una y otra vez. No dejaba de gritar aunque parecía que se había quedado sin cosas para tirar. Zane estaba más que un poco interesado en saber exactamente qué estaba pasando. Pero no podía concentrarse con la mujer haciendo alboroto.
«¡Cállate, carajo!» le gritó. Ella se quedó en silencio y él vio que las lágrimas comenzaban a llenarle los ojos, le temblaban los labios. Oh, carajo, pensó. Como la mayoría de los hombres, una mujer llorando lo asustó muchísimo. Prefiere tener un tiroteo con cien de sus peores enemigos que tener que lidiar con una mujer que llora.

«¿Y tu nombre es?» preguntó.

«Ava», le dijo en voz baja.

«¿Ava Cobler?» quería saberlo. Su nombre nunca había sonado tan bonito, la sorprendió. Casi se olvidó de asentir. «Mi nombre es Zane Velky», se presentó, extendiendo una mano. Los ojos de Ava se agrandaron cuando escuchó el nombre. Oh, no, eso no, nada más que eso, pensó.

«Has oído hablar de mí», sonrió, parecía satisfecho. Ava asintió. Todos los que vivían en la ciudad conocían el nombre de Velky, era el grupo mafioso más grande del estado con su centro en la ciudad. Y Zane Velky era el cabeza de familia, el capo, el gran jefe, el gran mandamás, el Al Capone del mundo moderno. Ava sintió que su cerebro, presa del pánico, se descontrolaba.

«Cálmate, ángel», le dijo Zane y puso su mano sobre su hombro. Su pulgar cayó por delante de su garganta. Ayya se dio cuenta de que si lo apretaba, tendría dificultades para respirar, pero de alguna manera su mano calmó su mente. «Es una buena chica. Tú y yo necesitamos hablar», le dijo. La mente de Ava se opuso a que la llamaran niña. La irritaba a pesar de que estaba asustada. «¿Quién te pegó?» preguntó. Zane movió su mano para inclinar la cabeza hacia un lado y poder mirarle la mejilla y luego el labio.

**************Ava es secuestrada y se ve obligada a darse cuenta de que su tío la ha vendido a la familia Velky para saldar sus deudas de juego. Zane es el jefe del cártel de la familia Velky. Es duro, brutal, peligroso y mortal. En su vida no hay espacio para el amor o las relaciones, pero tiene necesidades como cualquier hombre de sangre caliente.

Advertencias de activación:
Hable sobre SA
Problemas con la imagen corporal
BDSM ligero
Descripciones descriptivas de las agresiones
Autolesión
Lenguaje duro
Destinada al Alfa Que Me Mató

Destinada al Alfa Que Me Mató

32.9k Vistas · Completado · Sherry
—Violet Goldcrest —la voz de Daemon fue un trueno, vibrando a través del suelo empapado y metiéndoseme en los huesos—. Has fracasado como Luna.

Me arrodillé en el lodo, con la agonía del rechazo desgarrándome por dentro mientras lo veía alejarse junto a Celeste, embarazada.

—Yo, Daemon Blackwood —entonó con frialdad—, te rechazo como mi pareja.

Lo había amado durante diez años… hasta que me humilló en una Ceremonia de Rechazo pública, me abandonó por otra mujer y le declaró la guerra a mi manada. Mis padres murieron protegiéndome. Yo morí sola, hecha pedazos por su traición.

Entonces desperté… tres años antes.

Esta vez, se acabó rogar por su amor.

—Hagamos una apuesta, Daemon —digo cuando desestima mi oferta de romper nuestro vínculo—. Pronto no solo aceptarás este rechazo: lo vas a suplicar.

Me mira con un desprecio helado.

—Yo. No. Suplico.

Suspiro. Como la que ya vivió esto, sé lo que viene. Daemon conocerá a su verdadera pareja, se enamorará perdidamente de ella y por fin me dejará libre. Lo único que tengo que hacer es esperar.

Pero entonces… las cosas se ponen raras.

El hombre que antes pasaba meses lejos de mí ahora vigila cada uno de mis movimientos. Me interroga sobre otros machos. Y cuando de verdad conoce a Celeste, no me rechaza a mí, como se supone que debe hacerlo.

La rechaza a ella.
La Última Cláusula del Multimillonario

La Última Cláusula del Multimillonario

760.6k Vistas · Completado · Benedicta Nkemjika
—Fírmalo —dijo él.

Tres años de matrimonio terminaron con una línea y una pluma que le temblaba en la mano. No eran los papeles lo que dolía: era la forma en que él ni siquiera se inmutó cuando ella sí lo hizo.

Amelia Hart salió del penthouse de él esa noche sin nada más que una maleta y el corazón hecho pedazos. Se lo había dado todo a Daniel Sterling —su amor, su identidad, su devoción silenciosa—, solo para que la desecharan en el momento en que se volvió inconveniente.

Pero cuando el imperio que él construyó empieza a derrumbarse, cuando el CEO frío que jamás miró atrás de pronto necesita a la mujer que tiró a la basura, regresa con las mismas manos que una vez la soltaron, ahora extendiéndose hacia lo que destruyó.

Solo que esta vez hay una cláusula que él no leyó…
Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos

Cuando los Contratos se Convierten en Besos Prohibidos

698k Vistas · Completado · Lily
En la fiesta de cumpleaños de mi padre bastardo, mi hermana Emily me drogó—y peor aún, planeaba que su novio me agrediera. Mientras la sustancia recorría mis venas, el deseo comenzó a abrumar mi mente racional. Pero en ese momento de vulnerabilidad, mi esposo por contrato me salvó. Me encontré ardiendo solo por él. Lo que comenzó como su intento de ayudarme a superar los efectos de la droga se convirtió en una noche de intimidad cruda y apasionada que rompió todas las barreras que habíamos construido cuidadosamente. En sus brazos, descubrí un hambre que nunca supe que existía, y él me reclamó con una intensidad posesiva que nos dejó a ambos sin aliento...

Cuando Amelia Thompson firmó ese contrato de matrimonio, nunca supo que su esposo era un agente encubierto del FBI.

Ethan Black se acercó a ella para investigar el Grupo Viktor—la corporación corrupta donde trabajaba su difunta madre. Para él, Amelia era solo otra pista, posiblemente la hija del conspirador que estaba jurado a destruir.

Pero tres meses de matrimonio lo cambiaron todo. Su calidez e independencia feroz desmantelaron cada defensa alrededor de su corazón—hasta el día en que ella desapareció.

Tres años después, ella regresa con su hijo, buscando la verdad sobre la muerte de su madre. Y él ya no es solo un agente del FBI, sino un hombre desesperado por recuperarla.

Un Contrato de Matrimonio. Una Herencia que Cambia la Vida. Una Traición que Rompe el Corazón.

¿Podrá el amor sobrevivir esta vez a la máxima decepción?
La Noche Antes de Conocerlo

La Noche Antes de Conocerlo

741.2k Vistas · En curso · bjin09036
Dejar que un extraño me destruya en una habitación de hotel.

Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.

Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.


Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.

June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.

Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.

Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.

Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
El CEO Sobre Mi Escritorio

El CEO Sobre Mi Escritorio

1.1m Vistas · Completado · McKenzie Shinabery
—Crees que ella te necesita —dice él.

—Sé que sí.

—¿Y si no quiere este tipo de protección?

—La querrá —digo, bajando un poco la voz—. Porque necesita a un hombre que pueda darle el mundo.

—¿Y si el mundo arde?

Mi mano se tensa sutilmente en la cintura de Violet.

—Entonces le construiré uno nuevo —respondo—. Aunque tenga que quemar el viejo yo mismo.

No trabajo para Rowan Ashcroft.
Trabajo bajo él.

Desde mi escritorio, decido quién obtiene acceso al CEO más implacable de la ciudad y quién no pasa del lobby. Gestiono su tiempo, su silencio, sus enemigos. Mantengo su mundo en marcha mientras el mío se derrumba en silencio bajo facturas impagas, una madre internada en rehabilitación y un hermano que desapareció sin despedirse.

Rowan Ashcroft es poder envuelto en un traje a medida.
Frío. Intocable. Implacable.
No coquetea. No sonríe. No ve a las personas, solo su utilidad.

Y durante mucho tiempo, yo solo fui útil.

Hasta que empezó a observarme.

Al principio, el cambio en su atención es sutil. Una pausa demasiado larga. Una mirada que se queda. Órdenes que me acercan en vez de alejarme. El hombre que está de pie frente a mi escritorio empieza a controlar más que mi agenda, y me doy cuenta demasiado tarde de que llamar la atención de Rowan Ashcroft es mucho más peligroso que ser ignorada.

Porque los hombres como él no ansían afecto.
Ansían posesión.

Esto se suponía que era un trabajo.
No una prueba de mis límites.
No una lenta y deliberada caída en su autoridad.

Pero si Rowan Ashcroft decide que pertenezco bajo su escritorio, que así sea.
Sobrevivir tiene un precio, y las facturas no se preocupan por cómo las pago.
Notas de Colisión

Notas de Colisión

2.7k Vistas · En curso · RYUU D. BLACK
A doscientos kilómetros por hora, un milímetro de error es la diferencia entre la gloria y un ataúd de metal.
Valentina Cruz es la mejor copiloto que nadie quiere contratar. En un mundo dominado por hombres, su talento táctico está desperdiciado en ligas menores, hasta que una deuda familiar amenazante la obliga a aceptar un trato con el diablo. Y el diablo tiene nombre: Ares Thorne.
Arrogante, temerario y con un historial de copilotos hospitalizados, Ares es el chico malo indiscutible del Campeonato Mundial. Necesita a Val para no perder su asiento, pero se niega a escuchar su voz. Encerrados en el infierno asfixiante del coche de carreras, la hostilidad inicial se transforma en una dependencia brutal. Cada curva ciega los obliga a confiar, cada roce en las cabañas heladas tras las carreras rompe sus defensas. Val pensó que lo más peligroso del rally era la pista, pero pronto descubrirá que lo verdaderamente letal es enamorarse del hombre que lleva el volante.
UNA NOVIA FALSA PARA EL DON DE LA MAFIA

UNA NOVIA FALSA PARA EL DON DE LA MAFIA

185.4k Vistas · Completado · Zohaa
—Te pareces a ella —susurró mi padre, obligándome a meterme en el vestido de novia de mi hermana gemela, pero no me advirtió que me estaba casando con un monstruo.

Mi hermana gemela se escapó y me dejó a mí para casarme con Luciano Moretti, un implacable Don de la Mafia. Caminé por el pasillo, temblando, rezando para que no notara el cambio. Pero en el instante en que me besó en el altar, su lengua invadió mi boca, exigente y posesiva, saboreándome como si fuera de su propiedad.

Creí que podría ocultar la verdad. Pero en nuestra noche de bodas salió del baño llevando apenas una toalla, con el agua resbalándole por los abdominales esculpidos y la marcada V que apuntaba hacia su pesada hombría.

Me acorraló contra la cama.

—Hueles diferente, esposita —susurró, y su mano se deslizó por mi muslo, con el pulgar rozando, peligrosamente cerca, mi calor húmedo.

Intenté apartarlo, pero a la mañana siguiente decidió ponerme a prueba. Empujó un plato de bagels con mantequilla de maní hacia mí: comida que me mataría, pero que era la favorita de mi hermana.

—Come —ordenó, y sus ojos bajaron a mi pecho, donde mis pezones se marcaban duros contra la bata de seda—. ¿O quieres que te dé de comer otra cosa?

Su mirada se ensombreció, se desplazó a mis labios, y supe que no estaba hablando de comida. Sabe que soy una impostora. Y va a disfrutar cada segundo de castigarme por ello.
Alpha at the Door (versión editada)

Alpha at the Door (versión editada)

20.2k Vistas · Completado · RainHero21
Un escalofrío recorrió mi espalda al ver al lobo caer al suelo, sangrando. Otro fuerte gruñido de dolor.

—Ese es el último de ustedes, Cascata —dijo el hombre, mirando al lobo. Disparó de nuevo antes de escapar al final del oscuro callejón.

La tía Rita me dijo que nunca creyera en los hombres lobo. Eran malvados y desagradables.

Pero miré al lobo muy herido. Simplemente no podía dejar que alguien muriera frente a mí.


Corriendo por el oscuro callejón tenuemente iluminado, de nuevo. Miré hacia atrás con cautela. La bestia marrón de furia me estaba persiguiendo. Gruñendo en la oscuridad, estaba decidido a atraparme. Gemí y me giré, concentrándome en mi escape. No quería morir esta noche.

—¡Corre, Veera! —gritó Leo, pero luego lo vi ser arrastrado a las sombras por un par de guantes negros.

Habían pasado cinco largos años desde que había visto esos ojos brillantes.

No había tenido esta pesadilla por un tiempo. Soñaba con él después de esa noche. Me perseguían, atrapaban y secuestraban en los sueños, pero esta noche se sentía tan diferente.


—Si te comportas, te dejaré ir.

Veera miró a su secuestrador y levantó una ceja. Quería maldecirlo, pero se dio cuenta de que no sería prudente, ya que él era un Alfa a quien había salvado del borde de la muerte hace cinco años. Además, estaba atada a la silla y su boca había sido tapada nuevamente, ya que se había asustado y le había gritado como cualquier víctima normal en una película de suspenso.

Por favor, tenga en cuenta que esta es una versión editada de AATD, la historia y el contenido serán los mismos que en la original.

Lectura madura 18+

Alpha at the Door 2020 Por RainHero21 ©
La Pareja Prohibida del Rey Alfa

La Pareja Prohibida del Rey Alfa

12.4k Vistas · Completado · Kilimo
—De rodillas, su alteza… —gimió Luciano al oír mis palabras. Me mordí los labios de forma seductora; podía ver la lujuria y la necesidad en sus ojos.

—¡Maldita sea! ¡Mocosa malcriada! —maldijo entre dientes y me agarró del cabello con brusquedad, pero con cuidado, y luego lo deslizó dentro de mi boca…


Hazel tenía todo lo que una mujer podría desear: un esposo amoroso y atento, un hogar feliz y todo el poder en la palma de su mano.

Sin embargo, su vida de ensueño se convierte en una pesadilla cuando su esposo encuentra a su pareja destinada. Traicionada y destrozada, Hazel intenta liberarse de las cadenas del destino, pero le resulta difícil por los lazos que la atan a su esposo.

Como si que el esposo de Hazel encontrara a su pareja destinada no fuera suficiente castigo de la diosa, su manada fue atacada y ella fue tomada por el despiadado príncipe licántropo como su cautiva.

Luciano, el príncipe licántropo que se aferra con firmeza a las reglas de su reino, codicia la belleza de Hazel y no puede evitar el fuego que se enciende dentro de él.

¿Qué sucede cuando se revela el secreto del pasado que amenaza la vida tanto de Hazel como del príncipe? ¿Será su amor lo bastante fuerte para mantenerlos unidos o los consumirá la ira, la traición y el dolor?