CAPÍTULO 181: SE ACABÓ

Valeria

Salgo de la mansión de Killian y conduzco sin pensar demasiado en el camino. Las luces de la ciudad pasan como manchas borrosas frente a mí mientras aprieto el volante con más fuerza de la necesaria. No voy rápido, pero tampoco despacio. El motor suena constante, casi ajeno a todo lo que ac...

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