
La Esposa Curvy del CEO Oculto
Aurora Jimenez Escritora · En curso · 479.9k Palabras
Introducción
Valeria de la Vega lo perdió todo en un solo día. Su matrimonio era una farsa, su esposo solo la quería por su dinero y, cuando por fin decidió dejarlo, lo único que le quedaba también se lo arrebataron. Sin hogar, sin fortuna y con el corazón destrozado, recibe una propuesta inesperada: casarse con Killian Cross, el enigmático y temido CEO de Corporación Cross, un hombre al que nadie ha visto en público durante años.
La oferta parece demasiado buena para ser verdad. Dinero, poder y los medios para vengarse de quienes la humillaron. Pero todo tiene un precio… y el de Killian es más alto de lo que imaginaba.
Capítulo 1
El dolor es insoportable, el frío de la cerámica del piso de la mansión Ferrer se clava en mi piel, pero no es eso lo que me hace temblar sino la sangre… mi sangre.
Está caliente y pegajosa debajo de mí, extendiéndose en un charco alarmante. Siento el pulso débil, la respiración entrecortada y un vacío helado en el vientre que me arranca un sollozo ahogado.
No… no, por favor…
Intento moverme, pero un latigazo de dolor me recorre la espalda, impidiéndome siquiera girar la cabeza. Me siento atrapada, como un insecto agonizante al que alguien ha pisoteado sin piedad.
Parpadeo varias veces para aclarar mi visión, debo recordar qué pasó, pero los recuerdos vienen en fragmentos.
Subía las escaleras de la mansión con cautela mientras sujetaba mi vientre con miedo. Solo yo sabía lo que crecía dentro de mí. Mi pequeño secreto, mi esperanza, mi única razón para seguir adelante en este matrimonio frío y sin amor.
No se lo había dicho a nadie, ni siquiera a Alejandro.
¿Cómo iba a decirle? Mi esposo nunca me ha tocado sobrio, nunca me ha mirado con deseo ni con cariño. Siempre me ha despreciado por mi cuerpo, por ser "demasiado gorda", "demasiado torpe", "demasiado vergonzosa".
Él me había conquistado con palabras bonitas, me hizo creer que estaba enamorado de mí, pero ahora sé que nada de eso fue cierto, que todo fue un engaño para conseguir el dinero y el estatus que yo puedo darle por ser la única heredera de la familia De la Vega.
Pero una noche… esa única noche, él estaba borracho y yo… yo solo me entregué a él como la tonta enamorada que soy.
Pensé que tal vez, solo tal vez él se había dado cuenta de su error, pensé que Alejandro finalmente me demostraba el amor que me había jurado cuando había empezado a conquistarme. Tenía la esperanza de que aquel roce fugaz de su piel contra la mía fuera algo más que un error, pero no.
Alejandro me dejó claro a la mañana siguiente que lo nuestro jamás pasaría de ser un accidente que él prefería olvidar, y ahora… ahora nuestro bebé también se ha ido, el bebé que jamás podré conocer.
Cierro los ojos con fuerza, tratando de aferrarme a los últimos recuerdos antes de que el dolor me arrastre a la inconsciencia. Hubo alguien en las escaleras, estoy segura. Vi una silueta en lo alto mientras me golpeaba contra los escalones, pero no alcancé a ver su rostro… o tal vez me lo imaginé, no lo sé. Mis párpados se sienten pesados cuando escucho pasos acercándose.
La figura de Alejandro se perfila contra la luz del vestíbulo. Alto, impecablemente vestido, con ese porte arrogante que siempre lo hace parecer inaccesible. El hombre que juró amarme frente a cientos de personas, pero que en la intimidad de nuestro hogar solo me ha dado desprecio y humillación.
—¡Valeria! —exclama con sorpresa— ¿Qué pasó? —me pregunta.
¿Será posible que esto lo haga preocuparse por mí? ¿Será posible que con esto él al fin me vea como la mujer que está ridículamente enamorada de él?
—No… no lo sé…me caí —digo, aunque muy dentro de mí, sé que no fue así. Alguien me empujó.
—¡Walter! ¡De prisa! ¡Llama a una ambulancia! —le grita al mayordomo.
Todo pasa en un borrón. Me siento destrozada porque sé que esta sangre solo puede significar una cosa, pero por otro lado… tal vez Alejandro empieza a darse cuenta de que me ama de verdad.
La ambulancia llega rápido y pronto me trasladan a un hospital donde el médico me confirma lo que ya sé.
—Lo lamento señora Ferrer, pero usted ha perdido a su bebé.
—¡No! ¡Dígame que no es cierto! —exclamo con los ojos anegados en lágrimas.
El médico me mira con lástima, no tiene muchas palabras de consuelo.
—Le hemos tenido que hacer un legrado, aunque ya había expulsado casi todo. Con ocho semanas, aun no estaba demasiado formado. De verdad, lo lamento mucho.
No tengo palabras para responderle, solo rompo en un llanto inconsolable mientras él se retira para dejarme sola.
Sin embargo, cuando Alejandro entra a la habitación, mi corazón se dispara. Por un momento pienso que me consolará, que va a abrazarme y llorará la misma pérdida que yo siento, pero su rostro me dice otra cosa.
—Alejandro, mi amor… perdimos a nuestro bebé. Yo… estaba embarazada.
Él suelta un bufido y se ríe de forma cínica, su reacción me deja en shock.
—¿Crees que soy tonto, Valeria?
—¿Qué? Mi amor, yo…
—Deja de mentir ¿De verdad intentaste fingir un embarazo para manipularme? —Su voz es fría y cortante.
Lo miro con los ojos empañados en lágrimas. No puedo responder, no puedo ni respirar. ¿Cómo puede pensar eso? ¿Cree que estoy mintiendo?
Mi bebé… nuestro bebé ya no está, y él lo único que piensa es que esto es un engaño.
—¿Nada que decir? —Su ceja se alza con desdén—. Qué patético, Valeria, ya no sabes qué hacer para llamar mi atención.
Un sollozo se ahoga en mi garganta. Alejandro suspira y se pasa una mano por el cabello, claramente fastidiado.
—Levántate, solo le haces perder el tiempo a la gente del hospital.
—Alejandro, ¿cómo puedes pensar que es mentira? ¿Acaso no escuchaste al doctor?
—Mi madre dijo que el médico explicó que la sangre fue por la caída. Seguramente perdiste el equilibrio por culpa de la grasa de más que tienes.
Algo dentro de mí se quiebra. Su madre… esa mujer me odia, y su palabra es ley. Aunque al principio, cuando conocía a Alejandro, era la suegra perfecta. Solo mostraron su verdadera cara cuando ya había pasado un año del matrimonio, fue ahí cuando me di cuenta de que las dos personas que decían apreciarme eran unos falsos.
Pero Carolina no me importa. Las suegras y las nueras no suelen llevarse bien, ¿verdad? Podía soportar los desprecios de su madre mientras él siguiera a mi lado y me amara, pero la verdad es que a él no le importo. Ni siquiera le interesa investigar por su cuenta si lo que digo es cierto.
—No puedes obligarme a irme, pasaré la noche aquí —le digo, intentando no demostrar lo mucho que me duelen sus palabras.
—Bien, quédate, pero no pagaré nada de esto.
Me quedo acostada en la camilla, pero apenas puedo sentir mi cuerpo. Todo es un vacío. Un abismo oscuro y sin fondo en el que me estoy hundiendo.
Mi bebé se ha ido.
Cierro los ojos con fuerza, intentando contener la angustia que me carcome por dentro. Alejandro no está aquí, nunca estuvo, realmente. Me dejó en este hospital como quien deja un objeto que ya no le sirve.
De pronto la puerta se abre. Pienso que es una enfermera, pero al alzar la vista me encuentro con un hombre que no reconozco. Es alto, de traje oscuro, con el rostro serio e imperturbable.
—Señora Ferrer. —Su voz es firme.
Inmediatamente me incorporo sintiendo una punzada de desconfianza.
—¿Quién es usted?
El hombre no responde de inmediato, se acerca con calma y deja un sobre sobre la mesa junto a mi cama.
—Alguien que quiere ayudarla.
Mi corazón late con fuerza.
—¿Qué?
—Sabemos lo que le han hecho y lo que ha perdido —continúa él, con una mirada que me estudia con precisión—. Y también sabemos que esta no es la primera vez que la han tratado como si no valiera nada.
Trago saliva, hay algo en su tono que me hiela la sangre.
—¿Quién es "nosotros"?
—El hombre que puede cambiar su vida, pero solo si usted está dispuesta a escuchar.
Miro el sobre y mis manos tiemblan cuando lo tomo. No sé qué esperar, pero cuando lo abro y veo lo que hay dentro, mi respiración se corta.
Son fotografías, documentos e información sobre Alejandro, sobre su… ¡¿amante?!
Levanto la vista, sintiendo un nudo en la garganta.
—¿Por qué me muestran esto?
—Porque tiene dos opciones, señora Ferrer —El hombre se inclina un poco hacia mí—: volver a esa casa y seguir siendo la esposa olvidada de un hombre que jamás la respetará… o aceptar nuestra oferta y tomar el control de su destino.
El pulso me retumba en mis oídos.
—¿Qué oferta?
Él me observa por un largo momento antes de enderezarse.
—Mañana a las nueve en punto en la suite presidencial del Hotel Royale. Si quiere respuestas, preséntese.
—¿Y si no voy?
—Entonces será su elección seguir viviendo mientras es desdichada —dice sin titubear—. Pero si va, le garantizo que no volverá a ser la misma mujer.
Se gira y camina hacia la puerta.
—Espere… —mi voz sale temblorosa—. ¿Quién es el hombre que quiere ayudarme?
El desconocido se detiene en el umbral y me dedica una última mirada antes de responder:
—Vaya y lo sabrá.
Y entonces se va, dejándome con el corazón acelerado y una decisión que podría cambiar mi vida para siempre.
Últimos capítulos
#386 CAPÍTULO 385: EL FINAL DE LA PESADILLA
Última actualización: 6/5/2026#385 CAPÍTULO 384: UN ÚLTIMO ACTO DE REDENCIÓN
Última actualización: 6/5/2026#384 CAPÍTULO 383: NEGOCIACIONES
Última actualización: 6/5/2026#383 CAPÍTULO 382: ACORRALADO
Última actualización: 6/5/2026#382 CAPÍTULO 381: MOVIMIENTO DESESPERADO
Última actualización: 6/5/2026#381 CAPÍTULO 380: LA ADVERTENCIA
Última actualización: 6/5/2026#380 CAPÍTULO 379: MUJERES DÉBILES
Última actualización: 6/5/2026#379 CAPÍTULO 378: EL TIEMPO PERDIDO
Última actualización: 6/5/2026#378 CAPÍTULO 377: GANAS DE VIVIR
Última actualización: 6/5/2026#377 CAPÍTULO 376: UN INSTANTE DE CLARIDAD
Última actualización: 6/5/2026
Te podría gustar 😍
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
Emparejada con su Instructor Alfa
Semanas después, nuestro nuevo instructor Alfa de combate entra al salón. Regis. El tipo del bosque. Sus ojos se clavan en los míos, y sé que me reconoce. Entonces el secreto que he estado ocultando me golpea como un puñetazo: estoy embarazada.
Él tiene una propuesta que nos ata más que nunca. ¿Protección… o una jaula? Los susurros se vuelven venenosos, la oscuridad se cierra sobre mí. ¿Por qué soy la única sin lobo? ¿Es mi salvación… o me arrastrará a la ruina?
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
Déjalos Arrodillarse
Expulsada por su manada. Olvidada por los licántropos.
Vivía entre humanos —callada, invisible, oculta en un pueblo en el que nadie se fijaba dos veces.
Pero cuando su primer celo llega sin previo aviso, todo cambia.
Su cuerpo se enciende. Sus instintos gritan. Y algo primitivo se agita bajo su piel—
invocando a un gran y temible Alfa que sabe exactamente cómo apagar su fuego.
Cuando él la reclama, es éxtasis y ruina.
Por primera vez, cree que ha sido aceptada.
Vista.
Elegida.
Hasta que él la deja a la mañana siguiente—
como un secreto del que nunca se debe hablar.
Pero Kaelani no es lo que ellos creían.
No carece de lobo. No es débil.
Hay algo antiguo en su interior. Algo poderoso. Y está despertando.
Y cuando lo haga—
todos recordarán a la chica a la que intentaron borrar.
Especialmente él.
Ella será el sueño que él no dejará de perseguir... lo único que alguna vez lo hizo sentir vivo.
Porque los secretos nunca permanecen enterrados.
Y los sueños tampoco.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo
Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.
—¿Todavía estás enojado conmigo?
Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.
Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.
Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.
Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Elegida por el Rey Alfa Maldito
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Vendida al Señor de la Noche
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Mi profesor vampiro
De hecho, era hábil y muy sexy. Dejé efectivo y me escapé a la mañana siguiente.
Más tarde, me topé con el «chico de compañía» en mi clase y descubrí que, de hecho, era mi nuevo profesor. Poco a poco, me di cuenta de que había algo diferente en él...
«Olvidaste algo».
Me regaló una bolsa de la compra delante de todos los que tenían cara de póker.
«Qué...»
Empecé a preguntar, pero ya se estaba alejando.
Los demás estudiantes de la sala me miraban fijamente, preguntándose qué me acababa de entregar.
Eché un vistazo al interior de la bolsa y la cerré al instante, sintiendo que la sangre salía de mi cuerpo.
Era el sujetador y el dinero que había dejado en su casa.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
El Latido Prohibido
La mía cambió en el tiempo que tomó abrir una puerta.
Detrás de ella: mi prometido Nicholas con otra mujer.
Tres meses hasta nuestra boda. Tres segundos para verlo todo arder.
Debí haber corrido. Debí haber gritado. Debí haber hecho cualquier cosa excepto quedarme allí como una tonta.
En cambio, escuché al mismísimo diablo susurrar en mi oído:
—Si estás dispuesta, podría casarme contigo.
Daniel. El hermano del que me advirtieron. El que hacía que Nicholas pareciera un niño de coro.
Se apoyó contra la pared, observando cómo mi mundo se desmoronaba.
Mi pulso retumbaba. —¿Qué?
—Me escuchaste. —Sus ojos se clavaron en los míos—. Cásate conmigo, Emma.
Pero al mirar esos ojos magnéticos, me di cuenta de algo aterrador:
Quería decirle que sí.
Que comience el juego.
El Arrepentimiento del CEO: Los Gemelos Secretos de Su Esposa Perdida
Aria Taylor despierta en la cama de Blake Morgan, acusada de seducirlo. ¿Su castigo? Un contrato matrimonial de cinco años—su esposa en papel, su sirvienta en realidad. Mientras Blake presume a su verdadero amor, Emma, en las galas de Manhattan, Aria paga las facturas médicas de su padre con su dignidad.
Tres años de humillación. Tres años de ser llamada la hija de un asesino—porque el coche de su padre "accidentalmente" mató a un hombre poderoso, dejándolo en coma y destruyendo a su familia.
Ahora Aria está embarazada del hijo de Blake. El bebé que él juró que nunca querría.
Alguien quiere matarla. La encerraron en un congelador, sabotearon cada uno de sus pasos. ¿Es porque su padre está despertando? ¿Porque alguien tiene miedo de lo que él pueda recordar?
Su propia madre intenta desconectarlo. La perfecta Emma de Blake no es quien aparenta ser. Y esos recuerdos que Aria tiene de salvar a Blake de un incendio? Todos dicen que son imposibles.
Pero no lo son.
A medida que los ataques se intensifican, Aria descubre la traición definitiva: La mujer que la crió podría no ser su verdadera madre. El accidente que destruyó su vida podría haber sido un asesinato. Y Blake—el hombre que la trata como propiedad—podría ser su única salvación.
Cuando su padre despierte, ¿qué secretos revelará? ¿Descubrirá Blake que su esposa lleva a su heredero antes de que alguien la mate? Y cuando él sepa quién realmente lo salvó, quién realmente lo drogó, y quién ha estado cazando a su esposa—¿se convertirá su venganza en su redención?












