CAPÍTULO 197: LA CAÍDA DE CROSS

Walter Ruiz

En cuanto la puerta se cierra, mi celular vibra con el mensaje que estaba esperando: confirmación de asistencia de los miembros del consejo, horarios definidos y el bufete listo. Todo encaja con la precisión de un reloj suizo. No hay margen para errores cuando se va a destronar a un rey...

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