CAPÍTULO 210: LO QUE NO PUEDE PERDERSE

Valeria

La mansión amanece demasiado silenciosa al día siguiente, como si el eco de lo ocurrido se hubiera quedado atrapado entre las paredes y ahora se negara a irse. Camino descalza por la sala con una taza de café entre las manos, pero no lo bebo. Lo sostengo solo para tener algo que me ancle al...

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