CAPÍTULO 212: LÍNEAS QUE NO SE CRUZAN

Killian

Sigo viendo el cuerpo pequeño de Adrián empapado, el azul pálido de sus labios, el miedo brutal clavándoseme en el pecho como un animal que no piensa soltar. Estoy consternado, sí, furioso también, pero no con Valeria. Esta vez no voy a cometer el mismo error de siempre: dudar de ella cuand...

Inicia sesión y continúa leyendo