CAPÍTULO 216: LO QUE NO SE CIERRA

Valeria

La tarde cae lenta sobre el pent-house. El cielo está gris, espeso, como si todavía cargara la resaca de la noche anterior, y yo estoy sentada junto a la ventana con una taza de té entre las manos, mirándolo enfriarse sin darme cuenta. No sé en qué momento dejé de sentir el sabor de las cos...

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