CAPÍTULO 224: EL FARMACEUTICO

Killian

No voy a cometer el error de llegar temprano.

El lugar es un restaurante discreto cerca del puerto, de esos que parecen cerrados aunque siempre hay una mesa ocupada y un camarero que mira demasiado. Aparco a dos calles de distancia y camino el resto del trayecto.

Entro sin prisa, el hombre y...

Inicia sesión y continúa leyendo