CAPÍTULO 241: DELIRIOS

Valeria

El amanecer se filtra pálido, solo un reflejo se cuela por una ventanita redonda a la altura de mis rodillas. Tardo varios segundos en entender qué estoy mirando, pero cuando veo el mar lo entiendo. Aparece y desaparece en cada balanceo. El estómago se me revuelve, el aire huele a sal y hum...

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