CAPÍTULO 355: DIVIDIDO

Marcus

El hospital siempre tiene algo deprimente. Las luces blancas, el olor antiséptico y ese silencio roto solamente por pasos lejanos y máquinas pitando detrás de puertas cerradas.

Estoy sentado completamente solo en una de las sillas de la sala de espera, inclinado hacia adelante, con los codos...

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