CAPÍTULO 387: EL ADIÓS

Valeria

El cielo está gris cuando llego al cementerio. No llueve, pero el aire tiene ese olor húmedo que siempre me recuerda a los finales. Camino despacio entre las lápidas, sosteniendo un ramo de lirios blancos contra el pecho mientras observo el pequeño grupo de personas reunidas junto a la tumb...

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