H.C.| CAPÍTULO 154: EL SECRETO A LA TUMBA

Dylan

No sé cuánto tiempo llevo despierto.

Aquí abajo no hay ventanas, relojes ni ninguna otra cosa que me permita distinguir el día de la noche. Solo tengo una bombilla que parpadea sobre mi cabeza, el olor a humedad y el dolor constante que me recuerda que sigo vivo. Aunque, a estas alturas, no ...

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