H.C.| 160: DESPUÉS DE LA TORMENTA

Maddison

—¡No, no, no! ¡No puedes morirte, Adrián! ¡No puedes dejarme!

Las palabras salen de mi boca una y otra vez mientras Emma y una enfermera me apartan de la habitación. Intento resistirme, volver junto a él, pero las piernas apenas me sostienen. Tengo el rostro empapado y el pecho tan apretad...

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