Capítulo 84 CAPÍTULO 84: EL ECO DE UNA PALABRA

Alexander

La sala de espera del hospital huele a desinfectante y café recalentado, una mezcla que se me queda pegada en la garganta como si fuera culpa. No sé cuánto tiempo llevo sentado aquí, mirando el mismo punto del suelo, escuchando el murmullo lejano de enfermeras y el pitido constante de mon...

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