
La Esposa del Enemigo: Amar al Hombre Equivocado
Aurora Jimenez Escritora · En curso · 138.1k Palabras
Introducción
Nunca vio el rostro de su agresor. Solo una señal en su piel… una media luna grabada en su pecho.
Años después, cuando su familia cae en la ruina, el destino la obliga a casarse con Damien Devereaux, el hombre que alguna vez creyó su salvador.
Su prometido es encantador, poderoso, el heredero perfecto.
Su padre, Alexander Devereaux, es todo lo contrario: frío, distante… y peligrosamente familiar.
Un accidente, una mirada y una marca… En un instante, los recuerdos regresan y Ariane se convence de que el hombre que la destruyó aquella noche es el mismo que ahora la observa desde el otro extremo de la mesa.
Atrapada en una casa llena de secretos, Ariane descubrirá que entre el odio y el deseo existe una línea muy delgada… y que cruzarla puede costarle mucho más que su corazón.
Él es su suegro, su enemigo y su tentación prohibida.
Capítulo 1
Ariane
El vidrio del parabrisas me devuelve un reflejo que casi no reconozco. El maquillaje perfecto, el peinado recogido y el vestido beige que mi madre eligió porque “la elegancia nunca pasa de moda”.
Parezco una mujer segura, lista para una nueva vida, pero por dentro sigo temblando como aquella muchacha que una vez pidió auxilio en silencio.
Frente a mí, la mansión Devereaux se levanta con todas sus luces encendidas, resplandeciente y lejana, como un palacio hecho para recordar a la gente común que no pertenece allí.
Respiro hondo, sé que si bajo del auto, ya no hay vuelta atrás. Damien me dijo que todo sería distinto, que su familia aprendería a quererme, que bastaba con sonreír, y yo he aprendido a sonreír aunque me duela.
Cuando el chofer abre la puerta, el aire de la noche me golpea con olor a lavanda y a lluvia reciente. Mis tacones suenan mientras camino, marcando el compás de mi miedo.
Dentro, las voces se mezclan con música de cuerdas. Cierro los dedos sobre el pequeño bolso que llevo y trato de recordar la única razón por la que estoy aquí: le debo demasiado a Damien Devereaux.
—Bienvenida a tu nueva casa —dice él, esperándome al pie de la escalera.
Su sonrisa tiene esa perfección que me desarma; la sonrisa de alguien que siempre obtiene lo que quiere. Me tiende la mano y yo se la doy. Su palma está tibia, firme y segura, me aferro a esa seguridad porque no tengo otra.
El salón principal parece salido de un sueño: candelabros, alfombra roja, copas doradas. Mi madre ríe con la esposa del señor Devereaux como si llevaran toda la vida siendo amigas.
Isabelle, mi hermana menor, se mantiene al margen, con los brazos cruzados y esa expresión que siempre me incomoda, pareciera que estuviera enojada todo el tiempo, aunque eso también la hace ver adorable.
No necesito escucharla para saber lo que piensa, que esta es una completa locura.
Pero ella no tiene idea de lo ha pasado, no me atrevía decirle lo mucho que le debo a este hombre porque la vergüenza no me lo permite. Damien ha sido mi salvación más de una vez.
Cuando mi padre murió y los acreedores comenzaron a acosarnos, fue él quien apareció, él habló con los abogados, pagó las deudas y me dijo que lo hacía por amor. Y yo, que nunca había sentido que alguien me escogiera de verdad, creí cada palabra.
Un camarero deja caer una bandeja y el sonido de una copa al chocar me sobresalta. Por un segundo, la luz del salón desaparece y estoy otra vez en la oscuridad.
El recuerdo llega sin aviso, como si alguien abriera una puerta cerrada durante años.
Las risas, la música, las luces girando sobre las paredes. Yo tenía diecisiete años y estaba nerviosa porque era la primera vez que asistía a una gala tan importante.
Llevaba puesto un hermoso vestido blanco, demasiado ajustado, pero me gustaba porque resaltaba las curvas de mi cuerpo que me había empeñado en esconder. Mi madre dijo que ya era una señorita y que debía lucir los atributos de una jovencita para conseguir un buen prospecto antes de que me “marchitase”.
La fiesta transcurría con normalidad, yo reía con mis amigas cuando un mesero pasó ofreciendo champaña. No sabía que el sabor dulce podía ser tan fuerte, era la primera vez que probaba alcohol.
Al principio solo sentí calor, como si el aire se volviera más pesado y la música más lenta. Las luces me deslumbraban y comencé a sentirme mareada. Fue entonces cuando sentí una mano rozar mi espalda.
—¿Estás bien? —preguntó una voz masculina grave. Asentí, aunque mi garganta estaba seca.
Di un paso atrás, buscando apoyarme en la pared, pero tropecé con el borde de la alfombra. La copa cayó y el líquido se esparció por el suelo.
Alguien me sostuvo antes de que cayera por completo.
—Cuidado… te vas a lastimar —dijo esa misma voz, y el sonido me hizo temblar.
Recuerdo el olor de su perfume, el roce de su camisa contra mi piel desnuda del hombro. Quise dar las gracias y marcharme, pero mis palabras salieron torcidas, todo me daba vueltas.
—Necesitas sentarte —murmuró el hombre, guiándome por el pasillo.
El salón principal quedó atrás y solo quedaron las sombras. Mi cuerpo se sentía cada vez más pesado, me costaba mantener los ojos abiertos. Intenté decir que no, que estaba bien, pero mi voz no salía. El suelo cambió de textura: alfombra, madera, luego frío.
Traté de apartarme, de pedir ayuda, pero mi mente ya no respondía.
Solo recuerdo fragmentos… una respiración muy cerca, la camisa del hombre abierta y, sobre su pecho, una marca en forma de media luna… Después, la oscuridad.
Cuando desperté, la música había cambiado, pero eso no era lo único, sabía que algo horrible me había pasado, mi mente no lo recordaba, pero mi cuerpo sí. Me sentía sucia, ultrajada. Estaba recostada en un sofá, mareada, con la cabeza doliéndome como si me hubieran golpeado.
Intenté incorporarme y vi a Damien.
—Ariane… —susurró él, arrodillado frente a mí—. ¿Estás bien? Te estuvimos buscando por horas.
Su voz temblaba, en su mirada había preocupación y algo más, algo que no supe descifrar. Yo no podía hablar, solo asentí. Damien me ayudó a levantarme, me llevó hasta su auto y prometió que nadie sabría nada, que me llevaría a casa y todo quedaría entre nosotros.
Desde aquella noche, creí que le debía la vida. Y juré que jamás volvería a pisar esta casa, pero estoy aquí de nuevo, y todos aplauden cuando Damien anuncia nuestro compromiso. Mi madre se lleva las manos al pecho, emocionada; Isabelle ni siquiera finge una sonrisa.
Damien me acerca una copa de champaña y murmura:
—Ya no tienes que temer nada, Ariane. Todo va a estar bien.
Yo quiero creerle. Brindo, sonrío y beso su mejilla.
Entonces algo me ocurre: un escalofrío en la nuca, como si alguien me mirara desde lejos. Miro hacia la escalera y veo a un hombre que se detiene en el último peldaño.
Es alto, lleva puesto un traje oscuro y la mirada gris. Debe de tener cuarenta y tantos años, su presencia impone, pero no es solo eso, hay algo en él que silencia a todos, incluso a Damien, que baja el tono al saludarlo.
—Padre —dice Damien, y aprieta mi mano—. Quiero presentarte formalmente a Ariane Morgan.
Alexander Devereaux desciende despacio, cuando se acerca, percibo el olor tenue del whisky. Su rostro es severo, de rasgos tallados. No hay duda de que es el padre de Damien, el hombre es muy atractivo, pero hay algo cansado en su mirada, algo que no esperaba ver en un hombre tan poderoso.
Inclina la cabeza en un gesto cortés.
—Un placer, señorita Morgan.
—El placer es mío, señor Devereaux —respondo, y no puedo evitar sentirme intimidada.
Su voz es grave, profunda, y me vibra en el pecho como un eco. No sé por qué, pero me dan ganas de apartarme. Él nota mi incomodidad y su mirada se suaviza.
Por un instante, el bullicio del salón se apaga y solo escucho su voz. No sé por qué, pero la reconozco, esa voz… ya la he escuchado antes y aunque no puedo ubicar dónde, me produce el mismo escalofrío que sentí aquella noche cuando alguien me sostuvo para que no cayera.
Alexander inclina apenas la cabeza, con educación, sin dejar de observarme. Nada en su gesto es impropio, pero la forma en que sus ojos recorren mi rostro es demasiado analítica.
—Espero que esta vez disfrute la velada —dice con serenidad.
—¿Esta vez? —pregunto, sin pensar.
Él sonríe apenas.
—Tengo entendido que no le agradan demasiado las fiestas.
Mi garganta se seca. ¿Cómo lo sabe? ¿Damien se lo dijo? Intento responder, pero Damien aparece justo entonces y pone un brazo sobre mis hombros.
—Padre, ¿no es pronto para interrogar a mi prometida? —dice con un tono de broma.
Alexander no aparta la mirada.
—Solo conversábamos. —Sus ojos vuelven a los míos—. ¿No es cierto, señorita Morgan?
El corazón me da un vuelco, no sé por qué este hombre me pone tan nerviosa, tal vez estoy imaginando cosas.
Sonrío por cortesía y me aferro a Damien como si eso bastara para poner distancia. Catherine, mi futura suegra, nos observa con una sonrisa tan perfecta que me eriza la piel.
Las conversaciones continúan, pero yo ya no escucho nada. Cada palabra del señor Devereaux me sigue resonando en el pecho .No sé si es miedo o simple nerviosismo, pero no logro apartar la sensación de que esa voz, la suya, alguna vez me susurró algo al oído. Algo que no quiero recordar.
Últimos capítulos
#118 Capítulo 118 CAPÍTULO 118: SOSPECHAS
Última actualización: 5/12/2026#117 Capítulo 117 CAPÍTULO 117: PIEZAS QUE NO ENCAJAN
Última actualización: 5/12/2026#116 Capítulo 116 CAPÍTULO 116: LA VERDAD QUE QUEMA
Última actualización: 5/12/2026#115 Capítulo 115 CAPÍTULO 115: PUNTO DE QUIEBRE
Última actualización: 5/12/2026#114 Capítulo 114 CAPÍTULO 114: CUESTIONAMIENTOS
Última actualización: 5/12/2026#113 Capítulo 113 CAPÍTULO 113: EMERGENCIA
Última actualización: 5/12/2026#112 Capítulo 112 CAPÍTULO 112: ESCÁNDALO
Última actualización: 5/12/2026#111 Capítulo 111 CAPÍTULO 111: ANÁLISIS
Última actualización: 5/12/2026#110 Capítulo 110 CAPÍTULO 110: CONVERSACIONES CON EL PASADO
Última actualización: 5/12/2026#109 Capítulo 109 CAPÍTULO 109: TENTACIONES
Última actualización: 5/12/2026
Te podría gustar 😍
Prisión del Destino
—Déjame decirte: te encontrarás con el desdén de tu esposo y sufrirás por la negligencia emocional.
—Incluso podría andar con otras mujeres a tus espaldas...
—No pude soportar más esta vida, así que decidí divorciarme de mi esposo.
—Pero después del divorcio, él se volvió loco buscándome, incluso se arrodilló frente a mí, rogando por mi perdón y pidiéndome que lo aceptara de nuevo.
—¡Los hombres pueden ser tan patéticos!
—¿Debería perdonarlo?
De la Ruptura a la Felicidad
En mi fiesta de compromiso, se desató un incendio. Mi prometido se lanzó heroicamente entre las llamas. Pero no venía a salvarme a mí—estaba salvando a otra mujer.
En ese momento, mi mundo se hizo pedazos.
El juego de Chase
Arrasado por la vida, Adrian T. Larsen, el poderoso imán empresarial, se ha convertido en un hombre con el que nadie quería cruzarse. Su corazón muerto solo está lleno de oscuridad, por lo que no sabe lo que es la bondad y siente un intenso odio por la palabra: amor.
Y luego viene el juego.
Un juego de ignorar al despiadado playboy que Sofía juega con sus amigos en un club los sábados por la noche. Las reglas eran simples: ignora al multimillonario, hiere su ego y sal. Pero no sabía que salir de las garras de un tigre herido no era algo fácil de hacer. Especialmente cuando el infame hombre de negocios Adrian Larsen estaba en juego aquí.
El destino los une cuando sus caminos chocan entre sí más de lo que Sofia esperaba, cuando el poderoso multimillonario irrumpe en su vida, las chispas y el deseo comienzan a poner a prueba su resistencia. Pero tiene que alejarlo y mantener su corazón cerrado para mantener a ambos a salvo de las peligrosas sombras de su pasado. El oscuro pasado que siempre estuvo al acecho.
¿Pero puede hacerlo cuando el diablo ya ha puesto sus ojos en ella? Ha jugado un juego y ahora tiene que enfrentarse a las consecuencias.
Porque cuando se burlan de un depredador, se supone que lo persigue...
Una beta para el alfa.
Por otro lado, tenemos a Cole Turner, un alfa de veintitrés años que está envuelto en un drama familiar, el cual, lo ha orillado a mantener un compromiso con la hija adoptiva de su difunto tío, el antiguo alfa de una manada vecina.
Gracias a que el alfa de Raine, Alan Carter, es el mejor amigo de Cole, la joven loba se ve forzada a asistir a la fiesta de compromiso de Cole, donde, por desgracia, descubre que el novio, es su compañero.
Al encontrarse sus miradas, las chispas no tardan en surgir, mientras que las de Raine son de rencor, las de Cole no son más que de amor.
¿Podrá Cole hacer entender a su terca compañera que nada es lo que parece?
¿Podrá la propia Raine, resistirse a los encantos del alfa?
Sobre todo, ¿podrán llegar a confiar el uno en el otro para resolver los misterios sobre las desdichas de la familia Turner? ¿O las intrigas y las personas mal intencionadas triunfaran sobre ellos?
Las Profecías del Lobo
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.
Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.
El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.
Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.
Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.
Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?
Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
Una semana para el amor
Vicenzo (quien realmente se llamaba Leo) vive su propio tormento en su casa después de haber contraído matrimonio, hace 19 años, con Norka, una mujer que aceptó casarse con él por interés, pero quien mantiene una relación clandestina con uno de los mejores amigos de su esposo.
¿Cómo podría cruzarse las vidas de dos personas atormentadas como Lorey y Leo (por quienes consideraron al amor de sus vidas) en el momento exacto y en el lugar preciso?
Descúbrelo en…
Una semana para el amor...
El Alfa Malvado Me Marcó
Pero una cacería sale mal, cambiando el curso de su vida para siempre.
Saviour ha esperado a su compañera toda su vida, pero no tanto como su madre. El día que atrapan a la cazadora, Saviour sabe que todo está a punto de cambiar, pero está decidido a controlar el rumbo del barco que se hunde rápidamente que es su vida. Primer hijo de tres, nacido del Rey Alfa Raphael. Pero necesitará una compañera para tomar el trono y restaurar el lugar de su madre como ‘compañera más valorada’.
¿Cómo puede hacer eso cuando su compañera es una rechazada?
Raven pronto se da cuenta de que está en un mundo lleno de secretos y mentiras. Uno en el que debe desempeñar un papel significativo.
De cazadora a cautiva, y de cautiva a reina.
—Invadiste nuestras fronteras con la intención de matar a nuestros hombres, mujeres y niños. Eres una traidora que no merece vivir. Es misericordioso que el Rey Alfa te perdone la vida. Pero siempre caminarás en la piel que odias. Obligada a vivir como uno de nosotros, una cautiva de Darkwaters.
Vendida al Señor de la Noche
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
Cadenas de Seda y Foco
Ciel Reid no es ajeno al escándalo. Como un actor rebelde con una reputación de chico malo, ha escalado hacia la fama, dejando un rastro de caos. Pero cuando su carrera se tambalea al borde de la ruina, aparece un salvavidas en forma de Xerxes Laurent—un CEO implacable con secretos tan oscuros como sus trajes.
Xerxes le ofrece una oportunidad para recuperar su estrellato, pero hay una trampa: un contrato para un compromiso falso que convertirá a Ciel en su peón. Lo que comienza como un retorcido trato de negocios pronto se convierte en un juego de alto riesgo de poder, deseo y traición.
En Cadenas de Seda y Reflectores, la pasión arde, las lealtades se rompen y nada es lo que parece.
Cielo o Infierno: Amando a Mi Retorcido Multimillonario
Me volteó sobre mi estómago con brutal eficiencia, su mano cayendo fuerte sobre mi trasero en una bofetada que resonó en la habitación.
—Eso es lo que quieres, ¿verdad? Ser tratada como la puta barata que eres.
Hannah se convirtió en madre sustituta para salvar al "moribundo" hijo de su benefactor—solo para descubrir que era una mentira de un drogadicto.
Ahora, llevando al hijo de Finn Sterling, un hombre tan frío y despiadado como peligroso, no tiene salida.
Pensó que todo iría según el acuerdo: pasaría su embarazo en un sanatorio remoto, daría a luz y luego se marcharía.
Hasta que la familia Sterling envió un mensaje—Finn quería casarse con ella.
Hannah quedó atónita. La última vez que se vieron, Finn había dejado claro que quería tener el menor contacto posible con ella.
¿Por qué el cambio repentino? ¿O hay alguien más moviendo los hilos—ocultando un plan que podría destruirlos a ambos?












