NovelaGO
La Esposa del Enemigo: Amar al Hombre Equivocado

La Esposa del Enemigo: Amar al Hombre Equivocado

Aurora Jimenez Escritora · En curso · 138.1k Palabras

1k
Tendencia
7.8k
Vistas
462
Agregado
Agregar a estante
Comenzar a leer
Compartir:facebooktwitterpinterestwhatsappreddit

Introducción

A los diecisiete años, Ariane Morgan perdió algo más que la inocencia. En una fiesta de la alta sociedad, alguien la atacó en la oscuridad y la dejó marcada por una cicatriz que ni el tiempo pudo borrar.
Nunca vio el rostro de su agresor. Solo una señal en su piel… una media luna grabada en su pecho.
Años después, cuando su familia cae en la ruina, el destino la obliga a casarse con Damien Devereaux, el hombre que alguna vez creyó su salvador.
Su prometido es encantador, poderoso, el heredero perfecto.
Su padre, Alexander Devereaux, es todo lo contrario: frío, distante… y peligrosamente familiar.
Un accidente, una mirada y una marca… En un instante, los recuerdos regresan y Ariane se convence de que el hombre que la destruyó aquella noche es el mismo que ahora la observa desde el otro extremo de la mesa.
Atrapada en una casa llena de secretos, Ariane descubrirá que entre el odio y el deseo existe una línea muy delgada… y que cruzarla puede costarle mucho más que su corazón.
Él es su suegro, su enemigo y su tentación prohibida.

Capítulo 1

Ariane

El vidrio del parabrisas me devuelve un reflejo que casi no reconozco. El maquillaje perfecto, el peinado recogido y el vestido beige que mi madre eligió porque “la elegancia nunca pasa de moda”.

Parezco una mujer segura, lista para una nueva vida, pero por dentro sigo temblando como aquella muchacha que una vez pidió auxilio en silencio.

Frente a mí, la mansión Devereaux se levanta con todas sus luces encendidas, resplandeciente y lejana, como un palacio hecho para recordar a la gente común que no pertenece allí.

Respiro hondo, sé que si bajo del auto, ya no hay vuelta atrás. Damien me dijo que todo sería distinto, que su familia aprendería a quererme, que bastaba con sonreír, y yo he aprendido a sonreír aunque me duela.

Cuando el chofer abre la puerta, el aire de la noche me golpea con olor a lavanda y a lluvia reciente. Mis tacones suenan mientras camino, marcando el compás de mi miedo.

Dentro, las voces se mezclan con música de cuerdas. Cierro los dedos sobre el pequeño bolso que llevo y trato de recordar la única razón por la que estoy aquí: le debo demasiado a Damien Devereaux.

—Bienvenida a tu nueva casa —dice él, esperándome al pie de la escalera.

Su sonrisa tiene esa perfección que me desarma; la sonrisa de alguien que siempre obtiene lo que quiere. Me tiende la mano y yo se la doy. Su palma está tibia, firme y segura, me aferro a esa seguridad porque no tengo otra.

El salón principal parece salido de un sueño: candelabros, alfombra roja, copas doradas. Mi madre ríe con la esposa del señor Devereaux como si llevaran toda la vida siendo amigas.

Isabelle, mi hermana menor, se mantiene al margen, con los brazos cruzados y esa expresión que siempre me incomoda, pareciera que estuviera enojada todo el tiempo, aunque eso también la hace ver adorable.

No necesito escucharla para saber lo que piensa, que esta es una completa locura.

Pero ella no tiene idea de lo ha pasado, no me atrevía decirle lo mucho que le debo a este hombre porque la vergüenza no me lo permite. Damien ha sido mi salvación más de una vez.

Cuando mi padre murió y los acreedores comenzaron a acosarnos, fue él quien apareció, él habló con los abogados, pagó las deudas y me dijo que lo hacía por amor. Y yo, que nunca había sentido que alguien me escogiera de verdad, creí cada palabra.

Un camarero deja caer una bandeja y el sonido de una copa al chocar me sobresalta. Por un segundo, la luz del salón desaparece y estoy otra vez en la oscuridad.

El recuerdo llega sin aviso, como si alguien abriera una puerta cerrada durante años.

Las risas, la música, las luces girando sobre las paredes. Yo tenía diecisiete años y estaba nerviosa porque era la primera vez que asistía a una gala tan importante.

Llevaba puesto un hermoso vestido blanco, demasiado ajustado, pero me gustaba porque resaltaba las curvas de mi cuerpo que me había empeñado en esconder. Mi madre dijo que ya era una señorita y que debía lucir los atributos de una jovencita para conseguir un buen prospecto antes de que me “marchitase”.

La fiesta transcurría con normalidad, yo reía con mis amigas cuando un mesero pasó ofreciendo champaña. No sabía que el sabor dulce podía ser tan fuerte, era la primera vez que probaba alcohol.

Al principio solo sentí calor, como si el aire se volviera más pesado y la música más lenta. Las luces me deslumbraban y comencé a sentirme mareada. Fue entonces cuando sentí una mano rozar mi espalda.

—¿Estás bien? —preguntó una voz masculina grave. Asentí, aunque mi garganta estaba seca.

Di un paso atrás, buscando apoyarme en la pared, pero tropecé con el borde de la alfombra. La copa cayó y el líquido se esparció por el suelo.

Alguien me sostuvo antes de que cayera por completo.

—Cuidado… te vas a lastimar —dijo esa misma voz, y el sonido me hizo temblar.

Recuerdo el olor de su perfume, el roce de su camisa contra mi piel desnuda del hombro. Quise dar las gracias y marcharme, pero mis palabras salieron torcidas, todo me daba vueltas.

—Necesitas sentarte —murmuró el hombre, guiándome por el pasillo.

El salón principal quedó atrás y solo quedaron las sombras. Mi cuerpo se sentía cada vez más pesado, me costaba mantener los ojos abiertos. Intenté decir que no, que estaba bien, pero mi voz no salía. El suelo cambió de textura: alfombra, madera, luego frío.

Traté de apartarme, de pedir ayuda, pero mi mente ya no respondía.

Solo recuerdo fragmentos… una respiración muy cerca, la camisa del hombre abierta y, sobre su pecho, una marca en forma de media luna… Después, la oscuridad.

Cuando desperté, la música había cambiado, pero eso no era lo único, sabía que algo horrible me había pasado, mi mente no lo recordaba, pero mi cuerpo sí. Me sentía sucia, ultrajada. Estaba recostada en un sofá, mareada, con la cabeza doliéndome como si me hubieran golpeado.

Intenté incorporarme y vi a Damien.

—Ariane… —susurró él, arrodillado frente a mí—. ¿Estás bien? Te estuvimos buscando por horas.

Su voz temblaba, en su mirada había preocupación y algo más, algo que no supe descifrar. Yo no podía hablar, solo asentí. Damien me ayudó a levantarme, me llevó hasta su auto y prometió que nadie sabría nada, que me llevaría a casa y todo quedaría entre nosotros.

Desde aquella noche, creí que le debía la vida. Y juré que jamás volvería a pisar esta casa, pero estoy aquí de nuevo, y todos aplauden cuando Damien anuncia nuestro compromiso. Mi madre se lleva las manos al pecho, emocionada; Isabelle ni siquiera finge una sonrisa.

Damien me acerca una copa de champaña y murmura:

—Ya no tienes que temer nada, Ariane. Todo va a estar bien.

Yo quiero creerle. Brindo, sonrío y beso su mejilla.

Entonces algo me ocurre: un escalofrío en la nuca, como si alguien me mirara desde lejos. Miro hacia la escalera y veo a un hombre que se detiene en el último peldaño.

Es alto, lleva puesto un traje oscuro y la mirada gris. Debe de tener cuarenta y tantos años, su presencia impone, pero no es solo eso, hay algo en él que silencia a todos, incluso a Damien, que baja el tono al saludarlo.

—Padre —dice Damien, y aprieta mi mano—. Quiero presentarte formalmente a Ariane Morgan.

Alexander Devereaux desciende despacio, cuando se acerca, percibo el olor tenue del whisky. Su rostro es severo, de rasgos tallados. No hay duda de que es el padre de Damien, el hombre es muy atractivo, pero hay algo cansado en su mirada, algo que no esperaba ver en un hombre tan poderoso.

Inclina la cabeza en un gesto cortés.

—Un placer, señorita Morgan.

—El placer es mío, señor Devereaux —respondo, y no puedo evitar sentirme intimidada.

Su voz es grave, profunda, y me vibra en el pecho como un eco. No sé por qué, pero me dan ganas de apartarme. Él nota mi incomodidad y su mirada se suaviza.

Por un instante, el bullicio del salón se apaga y solo escucho su voz. No sé por qué, pero la reconozco, esa voz… ya la he escuchado antes y aunque no puedo ubicar dónde, me produce el mismo escalofrío que sentí aquella noche cuando alguien me sostuvo para que no cayera.

Alexander inclina apenas la cabeza, con educación, sin dejar de observarme. Nada en su gesto es impropio, pero la forma en que sus ojos recorren mi rostro es demasiado analítica.

—Espero que esta vez disfrute la velada —dice con serenidad.

—¿Esta vez? —pregunto, sin pensar.

Él sonríe apenas.

—Tengo entendido que no le agradan demasiado las fiestas.

Mi garganta se seca. ¿Cómo lo sabe? ¿Damien se lo dijo? Intento responder, pero Damien aparece justo entonces y pone un brazo sobre mis hombros.

—Padre, ¿no es pronto para interrogar a mi prometida? —dice con un tono de broma.

Alexander no aparta la mirada.

—Solo conversábamos. —Sus ojos vuelven a los míos—. ¿No es cierto, señorita Morgan?

El corazón me da un vuelco, no sé por qué este hombre me pone tan nerviosa, tal vez estoy imaginando cosas.

Sonrío por cortesía y me aferro a Damien como si eso bastara para poner distancia. Catherine, mi futura suegra, nos observa con una sonrisa tan perfecta que me eriza la piel.

Las conversaciones continúan, pero yo ya no escucho nada. Cada palabra del señor Devereaux me sigue resonando en el pecho .No sé si es miedo o simple nerviosismo, pero no logro apartar la sensación de que esa voz, la suya, alguna vez me susurró algo al oído. Algo que no quiero recordar.

Últimos capítulos

Te podría gustar 😍

Cadenas de Seda y Foco

Cadenas de Seda y Foco

26.9k Vistas · Completado · Diana Matthew
Mis ojos se cierran, mi mente y mi cabeza compitiendo entre sí mientras los dientes de Xerxes rozan mi labio inferior, provocando un jadeo que él aprovecha al máximo y mete su lengua en mi garganta, explorando y saboreando mi cálida cavidad. Por primera vez, me encuentro luchando por mantener el ritmo del fervor del beso. Xerxes me besa con la intención de poseer, es puro y crudo, sin dejar espacio para nada más. Me jala con una fuerza contra la que no lucho mientras caigo en el regazo de Xerxes, colocando voluntariamente mis rodillas a ambos lados de sus caderas y lo cabalgo, mis brazos rodeando su cuello y me dejo ser poseída por este hombre dominante.


Ciel Reid no es ajeno al escándalo. Como un actor rebelde con una reputación de chico malo, ha escalado hacia la fama, dejando un rastro de caos. Pero cuando su carrera se tambalea al borde de la ruina, aparece un salvavidas en forma de Xerxes Laurent—un CEO implacable con secretos tan oscuros como sus trajes.

Xerxes le ofrece una oportunidad para recuperar su estrellato, pero hay una trampa: un contrato para un compromiso falso que convertirá a Ciel en su peón. Lo que comienza como un retorcido trato de negocios pronto se convierte en un juego de alto riesgo de poder, deseo y traición.

En Cadenas de Seda y Reflectores, la pasión arde, las lealtades se rompen y nada es lo que parece.
Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

Paraíso Cruel - Un Romance Mafioso

611.7k Vistas · Completado · nicolefox859
¿Qué es más vergonzoso que una llamada accidental desde el bolsillo?
Llamar por accidente a tu jefe...
Y dejarle un mensaje de voz subido de tono cuando estás, eh... «pensando» en él.

Trabajar como la asistente personal de Ruslan Oryolov es un trabajo infernal.
Después de un largo día satisfaciendo cada capricho del multimillonario, necesito liberar estrés.
Así que, cuando llego a casa esa noche, eso es exactamente lo que hago.

El problema es que mis pensamientos siguen estancados en el imbécil de mi jefe que me está arruinando la vida.
No pasa nada; porque de todos los muchos pecados de Ruslan, ser guapísimo podría ser el más peligroso.
Esta noche, fantasear con él es justo lo que necesito para llevarme al límite.

Pero cuando bajo la mirada hacia mi teléfono, aplastado a mi lado,
Ahí está.
Un mensaje de voz de 7 minutos y 32 segundos...
Enviado a Ruslan Oryolov.

Entro en pánico y lanzo mi teléfono al otro lado de la habitación.
Pero no hay forma de deshacer el daño causado por mi muy sonoro orgasmo.

Entonces, ¿qué puedo hacer?
Mi plan era simplemente evitarlo y actuar como si nunca hubiera pasado.
Además, nadie tan ocupado revisa sus mensajes de voz, ¿verdad?

Pero cuando programa una reunión a solas conmigo de exactamente 7 minutos y 32 segundos,
Una cosa es segura:
Lo.
Escuchó.
Todo.
El Trato

El Trato

47.4k Vistas · Completado · Lily Darcy
La vida de Racheal ha estado llena de sufrimiento desde que su madre falleció. Como hija del presidente, debería haber sido tratada bien, pero su madrastra la maltrató y torturó incluso cuando se convirtió en adulta. Pensó que podría huir con su novio Maxwell, quien juró casarse con ella. Sin embargo, él rompió su promesa y la dejó sola.

Ahora, Racheal no tiene a nadie que la proteja de la dureza y crueldad de su familia. Su situación empeora cuando la obligan a casarse con sus enemigos y a hacer cosas peligrosas. ¿Sobrevivirá Racheal a esta prueba y encontrará el verdadero amor en este matrimonio? ¿O morirá en el intento?
Elegida por el Rey Alfa Maldito

Elegida por el Rey Alfa Maldito

1.4m Vistas · Completado · Night Owl
—Ninguna mujer sale viva de su cama.
—Pero yo sobreviviré.
Lo susurré a la luna, a las cadenas, a mí misma—hasta que lo creí.
Dicen que el Rey Alfa Maximus es un monstruo—demasiado grande, demasiado brutal, demasiado maldito. Su cama es una sentencia de muerte, y ninguna mujer ha salido viva de ella. Entonces, ¿por qué me eligió a mí?
La omega gorda e indeseada. La que mi propia manada ofreció como basura. Una noche con el Rey despiadado se suponía que acabaría conmigo. En cambio, me arruinó. Ahora ansío al hombre que toma sin piedad. Su toque quema. Su voz manda. Su cuerpo destruye. Y sigo regresando por más. Pero Maximus no ama. No tiene compañeras. Él toma. Él posee. Y nunca se queda.
—Antes de que mi bestia me consuma por completo—necesito un hijo que tome el trono.
Qué lástima para él... no soy la chica débil y patética que tiraron. Soy algo mucho más peligroso—la única mujer que puede romper su maldición... o destruir su reino.
Una beta para el alfa.

Una beta para el alfa.

264.4k Vistas · Completado · Catalina
Por un lado, está Raine Dubois, una joven beta de veintidós años, que, tras la infidelidad de su último novio, ha decidido renunciar al amor, incluso, al de su propio compañero, pues asegura que, con su mala suerte, este la engañará al segundo de reconocerla.

Por otro lado, tenemos a Cole Turner, un alfa de veintitrés años que está envuelto en un drama familiar, el cual, lo ha orillado a mantener un compromiso con la hija adoptiva de su difunto tío, el antiguo alfa de una manada vecina.

Gracias a que el alfa de Raine, Alan Carter, es el mejor amigo de Cole, la joven loba se ve forzada a asistir a la fiesta de compromiso de Cole, donde, por desgracia, descubre que el novio, es su compañero.

Al encontrarse sus miradas, las chispas no tardan en surgir, mientras que las de Raine son de rencor, las de Cole no son más que de amor.

¿Podrá Cole hacer entender a su terca compañera que nada es lo que parece?

¿Podrá la propia Raine, resistirse a los encantos del alfa?

Sobre todo, ¿podrán llegar a confiar el uno en el otro para resolver los misterios sobre las desdichas de la familia Turner? ¿O las intrigas y las personas mal intencionadas triunfaran sobre ellos?
ATLAS EL ALFA CAUTIVO

ATLAS EL ALFA CAUTIVO

66k Vistas · En curso · Tory Sánchez
Mica ya no era dueña de sus acciones ni de sus pensamientos. Todo lo que anhelaba era apagar esa llama ardiente. Dolía, dolía demasiado. Se sentía vacía.

—Lléname de ti, Atlas —suplicó abriendo los pantalones del hombre.

Un gruñido animal abandonó la garganta de Atlas, pero no pudo hacer nada. Simplemente, observó como Mica le acariciaba la dura verga.


Durante meses. Atlas Dravencor sufrió en cautiverio a manos de su enemigo. El alfa Aziel de la manada de Plata. Encerrado como una bestia, fue torturado para doblegarlo, pero fiel a sus principios y lealtades, no se dejó vencer. Hasta que llegó Mica, inocente y con intención de ayudarlo, terminó sucumbiendo ante ella. Solo para enterarse de que se trataba de la hija de su peor enemigo.
Traicionado, juró vengarse y, cuando finalmente es rescatado por su padre y su gente, Atlas no huye solo: arrastra a Mica con él, herida en el asalto. No la salva por piedad. La lleva con él como su botín de guerra. Como castigo y símbolo de su victoria.
Atlas está decidido a vengarse y hacerle pagar por su engaño; sin embargo, estar lejos de la joven omega le resulta imposible, sobre todo, cuando descubre que en su cuello lleva su marca y en su vientre, a su hijo.
Entre la sed de venganza y el deseo prohibido, Atlas deberá decidir si será un verdugo… o un alfa digno.
Cielo o Infierno: Amando a Mi Retorcido Multimillonario

Cielo o Infierno: Amando a Mi Retorcido Multimillonario

30k Vistas · Completado · Marianna
—¿Así que eso es todo, eh? ¿Toda esa charla era solo para engañarme y follarme?— gruñó contra mis labios, sin darme oportunidad de responder mientras movía sus dedos más profundo, curvándolos para alcanzar ese punto que me hacía gemir a pesar de mí misma. —Eres una perra codiciosa, abriendo las piernas por dinero.

Me volteó sobre mi estómago con brutal eficiencia, su mano cayendo fuerte sobre mi trasero en una bofetada que resonó en la habitación.

—Eso es lo que quieres, ¿verdad? Ser tratada como la puta barata que eres.


Hannah se convirtió en madre sustituta para salvar al "moribundo" hijo de su benefactor—solo para descubrir que era una mentira de un drogadicto.

Ahora, llevando al hijo de Finn Sterling, un hombre tan frío y despiadado como peligroso, no tiene salida.

Pensó que todo iría según el acuerdo: pasaría su embarazo en un sanatorio remoto, daría a luz y luego se marcharía.

Hasta que la familia Sterling envió un mensaje—Finn quería casarse con ella.

Hannah quedó atónita. La última vez que se vieron, Finn había dejado claro que quería tener el menor contacto posible con ella.

¿Por qué el cambio repentino? ¿O hay alguien más moviendo los hilos—ocultando un plan que podría destruirlos a ambos?
Legado De Sangre

Legado De Sangre

24.5k Vistas · Completado · Lavinia Luca
«El demonio ha vuelto...»

Estoy junto a mi casillero. «La pubertad debe haberlo golpeado como a un maldito camión. ¿Cuándo se puso tan jodidamente sexy?»

Sus manos grandes y fuertes se agarraron con fuerza a mis muñecas mientras las sujetaba con fuerza contra la puerta y a la altura de mis hombros, sintiendo que me dolían tanto los huesos que pensé que se me iban a romper con un poco más de presión.

Sin embargo, a pesar del terrible dolor, me negué a derramar ni una sola lágrima, y miré con dificultad sus resplandecientes esmeraldas.

«No te tengo miedo», escupí entre dientes apretados, al darme cuenta de la sonrisa diabólica que dibujaba sus labios naturalmente rosados.

«¿Qué tal ahora?»

Susurró perversamente, sintiendo que todo mi cuerpo se llenaba de puro miedo y horror mientras observaba cómo sus ojos cambiaban de un color verde esmeralda a un dorado resplandeciente antinaturalmente, mientras me miraba con avidez.

Su mano presionó rápidamente mi boca, silenciando abruptamente el grito que estaba a punto de estallar.

«No me importa lo que pienses, ¡eres mío!»

«Qué diablos...»


Carrie DeLuca, una adolescente poco normal con muchos problemas de comportamiento y una vida muy arruinada, se encuentra con el mayor problema de su vida: un hombre lobo con muchos problemas de ira y una clara obsesión por ella...

¿Qué puede hacer? ¿Huir lo más lejos posible de él o quedarse e intentar luchar contra él?
Emparejada por Contrato con el Alfa

Emparejada por Contrato con el Alfa

588.9k Vistas · Completado · CalebWhite
Mi vida perfecta se hizo añicos en un solo latido.
William—mi devastadoramente guapo y rico prometido hombre lobo destinado a convertirse en Delta—se suponía que sería mío para siempre. Después de cinco años juntos, estaba lista para caminar hacia el altar y reclamar mi felices para siempre.
En cambio, lo encontré con ella. Y su hijo.
Traicionada, sin trabajo y ahogada en las facturas médicas de mi padre, toqué fondo más duro de lo que jamás imaginé posible. Justo cuando pensaba que lo había perdido todo, la salvación llegó en la forma del hombre más peligroso que había encontrado.
Damien Sterling—futuro Alfa del Clan Sombra de la Luna Plateada y despiadado CEO de Sterling Group—deslizó un contrato sobre su escritorio con gracia depredadora.
—Firma esto, pequeña corza, y te daré todo lo que tu corazón desea. Riqueza. Poder. Venganza. Pero entiende esto—en el momento en que pongas la pluma en el papel, te conviertes en mía. Cuerpo, alma y todo lo demás.
Debí haber corrido. En cambio, firmé mi nombre y sellé mi destino.
Ahora pertenezco al Alfa. Y está a punto de mostrarme cuán salvaje puede ser el amor.
Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

Esta Vez Él Me Persigue Con Todo

1.1m Vistas · Completado · Sherry
Maya se quedó helada cuando entró el hombre que atraía todas las miradas del salón. Su exnovio, que había desaparecido hacía cinco años, era ahora uno de los magnates más ricos de Boston. En aquel entonces, él nunca había dado pistas sobre su verdadera identidad; luego, había desaparecido sin dejar rastro. Al ver ahora su mirada fría, ella solo podía suponer que él había ocultado la verdad para ponerla a prueba, había decidido que ella era superficial y se había marchado decepcionado.

Afuera del salón de baile, ella se acercó a él mientras fumaba junto a la puerta, con la intención de, al menos, darle una explicación.

—¿Todavía estás enojado conmigo?

Él tiró el cigarrillo y la miró con abierto desprecio.
—¿Enojado? ¿Crees que estoy enojado? Déjame adivinar: Maya por fin descubre quién soy y ahora quiere "reconectar". Otra oportunidad ahora que sabe que mi apellido viene acompañado de dinero.

Cuando ella intentó negarlo, él la interrumpió.
—Fuiste algo pasajero. Una nota al pie. Si no hubieras aparecido esta noche, ni siquiera me habría acordado de ti.

Las lágrimas le escocieron en los ojos. Estuvo a punto de hablarle de su hija, pero se detuvo. Él solo pensaría que estaba usando a la niña para atraparlo y quedarse con su dinero.

Maya se lo tragó todo y se marchó, segura de que sus caminos nunca volverían a cruzarse... pero él continuó apareciendo en su vida, hasta que fue él quien se rebajó, rogándole humildemente que lo aceptara de vuelta.
Mamá por acuerdo: Corazón roto por el CEO

Mamá por acuerdo: Corazón roto por el CEO

48.8k Vistas · Completado · Rubí Spring
Valentina Valle nunca imaginó que su jefe, el frío y poderoso Damián Sterling, le propondría algo tan fuera de lo común: ser la madre de su heredero. Sin amor, sin compromisos, solo un contrato… y mucho dinero.
Pero cuando él insiste en concebir de forma natural, todo se descontrola. Entre encuentros ardientes y emociones que no deberían existir, Valentina cae. Él también... aunque nunca lo admitiría.
Hasta que nace el bebé.
Hasta que Damián desaparece.
Años después, el magnate regresa con una verdad que ya no puede callar: la perdió. Y ahora está dispuesto a recuperarla... aunque tenga que enfrentarse al mayor miedo de su vida: amar.
Doctor Gonzalo Daver

Doctor Gonzalo Daver

41.5k Vistas · Completado · miribaustian
Cuando el gran cirujano Gonzalo Daver cae ante el encanto, la sencillez y la candidez de su mucama, a la que le salva la vida en una operación, todo cambia para ambos
Sin embargo, Gonzalo no quiere reconocer sus sentimientos y sólo pretende convertirla en su amante.
Para él solo existen dos grandes pasiones, la medicina y el sexo.
Abigail se esfuerza y consigue ser médica, inspirada por la admiración y el amor secreto que le profiere.
La maldad y el egoísmo de terceros, intentarán separarlos, como en el pasado separaron al doctor Felipe Daver de otra mucama, Diana Soulé,tía de Aby.
¿Podrán dejar los prejuicios de lado?
¿Se dará cuenta a tiempo que esa atracción que él siente, se convirtió en amor?