Capítulo 27 Capítulo 27: El vestido de la venganza

Lo miré un segundo más. El chico estaba empapado de sudor, las mejillas rojas, los ojos casi suplicantes. Tenía la postura rígida de alguien que lleva días recibiendo órdenes y castigos sin quejarse. Y yo… yo no iba a ser la razón de que le cayera otra penitencia.

Suspiré, larga y resignada.

—Está b...

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