Capítulo 31 — Lo firmaré

El auto se detuvo frente a un restaurante muy lujoso en el que Ania entró y un mesonero la guio hasta su mesa, solo estaba Sebastián, esperando, cuando ella llegó. 

¡Señora Anderson! ¿Cómo está? ¡Qué gusto volver a verla! — Sebastián se levantó para recibirla, lleno de caballerosidad. 

Bien, graci...

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