La sombra de la viuda

El convento de Santa María de las Sombras ya no olía a incienso y cera vieja; ahora, en las estancias privadas de la que fuera la celda de la Superiora, flotaba un rastro casi imperceptible de bergamota y ambición. Emilia Santaella, la viuda que el mundo daba por derrotada, había transformado su exi...

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