El Despertar

El Gran Salón de Justicia nunca había parecido tan pequeño a los ojos de Emilia Santaella de Valderrey. No era porque la arquitectura hubiera cambiado; las bóvedas de mármol seguían alzándose a veinte metros de altura y las vidrieras de colores filtraban la luz de la tarde en largos dedos de rubí y ...

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