El dulce sabor de la venganza

El aire en la terraza de la Villa L’Éclat, en las colinas de Saint-Jean-Cap-Ferrat, tenía un aroma a pino marítimo y a una impunidad absoluta, allí estaba Brittany Parker, quien inhaló profundamente, sintiendo cómo el oxígeno del Mediterráneo llenaba unos pulmones que ya no conocían la presión de la...

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