El último vals

El olor a humedad y fracaso en la Villa, lo impregnaba todo. Fernando Valderrey no levantó la mirada del único vaso que adornaba la mesa de cedro. El hielo, ya derretido, diluía los últimos restos de un whisky barato que nunca habría tocado en sus años de gloria. El despacho olía a orín de gato y a ...

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