El reencuentro con la traición

El reloj de la recepción del hotel President marcaba las nueve y cincuenta y siete minutos cuando Fernando Valderrey cruzó el umbral. El edificio era un mausoleo de mármol y cristal, con una fuente central que imitaba el sonido de un arpa como la que usaban los Dioses. Todo en aquel lugar estaba ...

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