Capítulo 37 CAPÍTULO 37

Constanza la estaba esperando en el invernadero con las tijeras de podar en la mano y una orquídea morada sobre la mesa de cristal.

Gabriela entró por la puerta lateral sin pasar por la casa. No quería cruzarse con Augusto ni con Eulalia ni con nadie.

—Siéntate, hija.

Gabriela se sentó frente...

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