Capítulo 22 VEINTIDOS

—No necesito veinticuatro horas para saber que no quiero perderlo.

Victoria dejó la taza sobre el plato con un sonido seco.

Aurelia permanecía junto a la ventana del salón Montfort. Habían pasado seis horas desde que el Consejo impuso la separación, y cada minuto le resultaba más absurdo.

—Entonces ...

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