Capítulo 38 TREINTA Y OCHO

—Acepté verlo.

Cassian permaneció en silencio al otro lado de la llamada.

Aurelia miró la hora. Eran las ocho de la noche, su única conversación permitida del día.

—¿Dónde? —preguntó él.

—En el restaurante del hotel Ashcombe.

—¿Cuándo?

—Mañana, a la una.

Otro silencio.

—Di algo.

—Estoy pensando.

—Es...

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