Capítulo 50 CINCUENTA

—Nunca podría quererte menos que a nuestro hijo.

Aurelia sostuvo la mano de Cassian contra su pecho.

—No prometas cosas que todavía no puedes medir.

—No necesito medirlas.

—Entonces demuéstralo ahora.

Cassian no se movió.

—¿Cómo?

Aurelia tomó la otra mano de él y la puso sobre su cintura.

—Deja de m...

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