Capítulo 52 CINCUENTA Y DOS

—Devuélveme el teléfono.

Cassian seguía con el aparato de Aurelia en la mano.

—Ya respondí.

—Ese es el problema.

Gabriel permanecía en la línea.

—Puedo escucharla —advirtió.

Aurelia extendió la palma.

—Excelente. Así no tendré que repetir que ninguno de los dos volverá a decidir por mí.

Cassian le d...

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