Capítulo 53 CINCUENTA Y TRES

—No te vayas.

Cassian dejó de respirar.

Aurelia seguía sentada sobre la cómoda, con el vestido en el suelo y las piernas abiertas alrededor de él.

—No pensaba hacerlo.

—No uses esa respuesta para esconderte. Quiero que te quedes porque yo te lo estoy pidiendo.

—Entonces me quedo.

—Y no quiero que ma...

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