Capítulo 54 CINCUENTA Y CUATRO

—No anuncies nada antes de que lleguemos.

Cassian cerró la puerta del automóvil mientras el avión privado esperaba en la pista.

Aurelia se volvió hacia él.

—Eso sonó a orden.

—Sonó a súplica con mala educación.

—Mejor.

—¿Podemos acordar que ninguno hablará con la prensa por separado?

—Sí.

—¿Y que no...

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