Capítulo 61 SESENTA Y UNO

—Ya decidí.

Aurelia abrió los ojos. Seguían tendidos sobre la manta del salón, rodeados por paredes vacías y el frío de una casa que todavía no sabía guardar calor.

Cassian estaba sentado a su lado, con el teléfono en una mano.

—Son las seis de la mañana —murmuró ella—. Nadie toma buenas decisiones ...

Inicia sesión y continúa leyendo