Capítulo 62 SESENTA Y DOS

—No necesitamos dos camas iguales.

Aurelia observó los dos colchones que el vendedor acababa de señalar con entusiasmo.

—Tú pediste habitaciones separadas —respondió Cassian.

—Separadas, no deprimidas.

—¿Qué tiene de deprimente una cama firme?

—Parece diseñada para castigar a un monje.

El vendedor f...

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