Capítulo 104 104

Marco despertó con las muñecas atadas.

Livia había usado el cinturón de su túnica y lo había anudado al cabecero con una torpeza ofensiva.

Él tiró una vez.

El nudo cedió medio dedo.

—Esto es humillante.

Livia, ya vestida, colocó la bolsa de viaje junto a la puerta.

—Es un secuestro romántico.

—Los s...

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