Capítulo 105 105

El astillero olía a brea, sal y madera recién cortada.

Livia se detuvo frente a una embarcación tan pequeña que Marco la observó como si alguien le hubiera ofrecido cruzar el mar dentro de una cuchara.

—No.

—Ni siquiera preguntaste el precio.

—No necesito saber cuánto cuesta una muerte absurda.

La c...

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