Capítulo 130 130

Calpurnia regresó al amanecer con la misma bolsa de romero y peor humor.

—Si alguno pregunta si ya puedo asegurar algo, me marcho.

Marco cerró la boca.

Livia, sentada sobre la cama, levantó una mano.

—Yo iba a preguntar si desayunó.

—Mientes mejor que él.

La partera examinó la tela que Fausta había ...

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