Capítulo 139 139

Livia despertó con la boca seca y un deseo inexplicable de comer uvas.

Marco estaba vestido, sentado junto a la ventana con una bandeja.

—Antes de que preguntes, no elegí nada por ti.

Ella miró el pan, el queso, los higos y las uvas.

—¿Cómo sabías?

—No sabía. Compré medio mercado.

—Eso sigue parecié...

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