Capítulo 158 158

Livia descubrió al día siguiente que aceptar la palabra «madre» era mucho más sencillo dentro de una cama que en mitad de Ostia.

La primera en demostrarlo fue la panadera.

—¡Buenos días, madre!

Livia se detuvo.

Miró detrás de ella.

No había nadie.

—¿Me habla a mí?

—Claro. Su suegra nos contó la buen...

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