Capítulo 31 31

Livia no durmió.

Pasó horas mirando el techo del cubiculum, incapaz de cerrar los ojos más de unos minutos. Las palabras de Flavia seguían resonando dentro de ella con una fuerza imposible de ignorar.

Tu madre me pidió que te cuidara si algún día llegabas aquí.

No podía dejar de pensar en esa frase....

Inicia sesión y continúa leyendo