Capítulo 32 32

El sello era rojo.

Livia lo reconoció en cuanto Cayo desenrolló el pergamino sobre la mesa.

No por el color.

Por el relieve.

Un águila romana grabada sobre cera oscura, idéntica a la que había visto aquella mañana entre los documentos del tablinum. Entonces no había podido acercarse. Solo había alca...

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