Capítulo 34 34

—Después podrás cortejarme delante de toda Roma, pero primero tendrás que aprender a hacerlo sin intentar salvarme.

Marco mantuvo las manos a los lados. Era evidente que quería discutir.

—¿Qué necesitas de mí? —preguntó al fin.

Livia miró la petición de Cayo.

—Que no hables antes que yo.

—Eso será d...

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