Capítulo 38 38

—Entonces tendré que demostrarte que puedes marcharte sin dejar de volver.

Livia dobló la oferta de Junia y la dejó sobre la mesa.

—No conviertas esto en otra promesa imposible.

—No lo es.

—No sabes cuánto tiempo estaría en Ostia.

—Tú tampoco.

Marco seguía demasiado cerca. Una de sus manos permanecí...

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