Capítulo 39 39

—A verme ir sin perseguirme.

Marco no respondió de inmediato. Permaneció entre las rodillas de Livia, con las manos apoyadas en la mesa y la túnica abierta a medias.

—Eso va contra todos mis instintos.

—Por eso lo llamé aprender.

—Podría acompañarte hasta Ostia y fingir que no te sigo.

—No.

—Podría ...

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