Capítulo 42 42

La cena de Cayo siempre tenía un precio.

Livia lo comprendió antes de cruzar el umbral.

El triclinium estaba preparado para cuatro personas. Las lámparas proyectaban una luz cálida que embellecía los rostros y endurecía las miradas. Las copas ya estaban llenas. Los divanes, demasiado próximos unos d...

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