Capítulo 37

En las primeras horas de la mañana, Evangelina se despertó y encontró a Demetrio durmiendo a su lado. Lo despertó con un beso en los labios para irse.

—Tengo que irme, mi amor —le besó los labios tiernamente.

—¿Ya? —preguntó entre los besos.

—Sí, quiero salir temprano para regresar lo antes posib...

Inicia sesión y continúa leyendo