Capítulo 48

La frente de Evangelina estaba empapada. Sudaba frío y su corazón latía aceleradamente.

—¿Por qué me sigues al baño? —le preguntó a Santino con el ceño fruncido, tratando de que no notara su nerviosismo.

San Román entró al baño para ver si Eva estaba sola. Después de una rápida mirada, le agarró e...

Inicia sesión y continúa leyendo