Capítulo 31: Necesito escapar

El sol apenas comenzaba a filtrarse a través de las cortinas cuando mi teléfono empezó a vibrar insistentemente en la mesita de noche. Miré la pantalla y vi que era Martín. Contesté de inmediato, sabiendo que podría tener más información crucial sobre mi vida.

—Hola, Martín —dije, tratando de mante...

Inicia sesión y continúa leyendo