
La heredera de la mafia
Sara RM · Completado · 112.5k Palabras
Introducción
Mientras tanto, un guardaespaldas llamado Dante es contratado para proteger a Ana mientras se integra en la mafia, y pronto surgen sentimientos entre ellos. Pero algunos secretos son más oscuros que otros, y sus pasados pronto volverán para atormentarlos.
Dividida entre su amor por Dante y sus sentimientos persistentes por el enemigo de la mafia, Paolo Di Marco, la vida de Ana pende de un hilo mientras debe tomar una decisión: convertirse en la líder que su familia quería que fuera, o escapar de este infierno a toda costa, sin importar a quién traicione y qué pierda en el proceso.
Capítulo 1
Las luces de la ciudad parpadeaban en las pantallas que rodeaban mi pequeña habitación. El código fluía entre mis dedos como agua entre rocas, cada línea un paso más cerca de la libertad. Un clic, y la puerta virtual se abrió. Acceso concedido.
—Y estamos dentro— sonreí, satisfecha. Esta vez había sido más rápido. —Esta empresa caerá más rápido de lo que pensé.
Le estaba agradecida a mi madre por muchas cosas, pero especialmente por haberme involucrado en el mundo de las computadoras desde joven. A veces extraño tener conversaciones con ella sobre sistemas y todo eso, o tal vez solo la extraño a ella. Ojalá estuviera aquí.
Un sonido metálico me sobresaltó. El pomo de la puerta giró y mi corazón dio un vuelco. No era hora de visitas.
La puerta se abrió de golpe y la imponente figura de mi tío Marco irrumpió en la habitación. Su rostro, normalmente serio, estaba pálido y sus ojos parecían cristalizarse.
—Ana, necesito hablar contigo— dijo con voz temblorosa.
—¡Tío Marco!— me apresuré a abrazarlo. Supuse que no traía buenas noticias. —¿Qué pasa?— Un escalofrío recorrió mi espalda.
—Tu padre...— comenzó, pero las palabras se le atoraron en la garganta. Carraspeó y continuó. —Tu padre está muerto.
El mundo se congeló. Las pantallas, el código, la habitación, todo se desdibujó. Un vacío se abrió en mi pecho, un dolor agudo que me dejó sin aliento.
—¿Cómo?— susurré, apenas audible.
—Un accidente— respondió gravemente. —Un accidente de coche.
No pude evitar recordar la última vez que lo vi. Su mirada fría, llena de desaprobación, cuando le dije que no quería ser parte del negocio familiar.
—No puedo creerlo— dije, más para mí misma que para él.
—Yo tampoco— murmuró mi tío. —Pero ahora no es momento para lamentaciones. Hay mucho por hacer.
Las palabras de mi tío me golpearon como una ola de realidad. La muerte de mi padre, el jefe de la mafia más poderosa de la ciudad, creaba un vacío de poder. Y yo, su única hija restante, era la siguiente en la línea.
—No quiero esto— dije firmemente. —No quiero ser parte de esto.
Los ojos de mi tío se encontraron con los míos, llenos de una intensidad que nunca había visto antes.
—Ana, no tienes elección— habló con severidad. —Eres la heredera.
Pero yo no quería serlo.
Las siguientes horas fueron un torbellino de actividad. Preparativos para el funeral, llamadas a los asociados de la familia, reuniones con el resto de los miembros de la mafia. Cada paso me acercaba más a un destino que no quería, a un mundo que repudiaba.
En la víspera del funeral, me encontré en la habitación de mi padre, rodeada de recuerdos de una vida que no era la mía. Trofeos de victorias que no había celebrado, fotos de hombres con los que no tenía conexión.
Encontré un cuaderno escondido en un cajón secreto. La letra de mi padre llenaba las páginas, garabatos apresurados y dibujos crípticos. Parecía un diario, un registro de sus pensamientos más íntimos.
Comencé a leer, y las palabras me atraparon como una telaraña. Descubrí secretos que mi padre se había llevado a la tumba, traiciones que ni siquiera había imaginado.
Y entonces, lo encontré. Una página con una sola frase, escrita con tinta temblorosa: "Ana, la verdad te hará libre."
Cerré el cuaderno con manos temblorosas. La verdad. Esa era la clave para escapar del destino que me habían impuesto.
Esa noche, bajo la fría luz de la luna, juré que encontraría la verdad, sin importar el costo.
—Lo siento, papá. Este no es el destino que quería—. Sabía que nadie respondería, pero sentí la necesidad de confesarlo. Mi vida estaba a punto de cambiar.
El funeral de mi padre fue un evento solemne, una reunión de los principales actores del inframundo. Ojos me seguían a cada paso, llenos de expectativa, miedo y codicia.
Yo era la heredera, la joven Salvatore que ahora controlaba el imperio criminal. Pero no me doblegaría ante las expectativas. No sería una marioneta en manos de los hombres que me rodeaban. Juré que usaría mi posición para desmantelar el imperio desde dentro, para destruir el legado de mi padre y construir algo nuevo, algo mejor.
El sol se puso sobre la ciudad, pintando el cielo de un profundo naranja. El cementerio era un mar de flores marchitas y rostros sombríos. El funeral de mi padre había terminado, y con él, un capítulo de mi vida.
Mi tío Marco se acercó a mí, su rostro tan serio como siempre.
—Ana, necesitamos hablar, es importante— susurró.
Caminamos en silencio hasta la mansión familiar. La brisa nocturna me hizo estremecer, un escalofrío que no era solo por el frío.
Entramos en la biblioteca, una habitación oscura y polvorienta llena de libros antiguos. Mi tío se sentó frente a mí, sus ojos fijos en los míos.
—Ana, como sabes, tu padre era un hombre poderoso— comenzó. —Lideraba la organización con mano de hierro y era respetado por todos.
Asentí, sin saber qué decir.
—Su muerte deja un gran vacío. Un vacío que alguien debe llenar.
Me miró intensamente, sus ojos llenos de una intensidad que me incomodaba.
—Esa persona eres tú, Ana. Eres la heredera.
Sentí como si el mundo se hubiera detenido. Un dolor agudo en el pecho, una ola de náuseas que subía por mi garganta.
—No— dije con voz temblorosa. —No puedo ser. No quiero ser.
Mi tío se inclinó hacia adelante, con las manos apretadas en puños.
—No tienes elección, Ana, esto es lo que tu padre hubiera querido y lo sabes, siempre te lo dejó claro.
—Así como yo le dejé claro que no quería ser parte de esto.
—Eres la hija de tu padre, la única que puede mantener el orden y la unidad.
—Pero no quiero ese mundo— protesté. —No quiero tener nada que ver con la mafia.
Los ojos de mi tío se llenaron de tristeza.
—A veces no podemos elegir nuestro destino, pero podemos controlarlo.
Guardó silencio por un momento, como si buscara las palabras adecuadas.
—Tu padre te preparó para esto— continuó. —Te enseñó todo lo que necesitas saber para liderar.
—No me enseñó a ser un monstruo— dije con amargura.
—No, Ana, te enseñó a ser fuerte, a ser inteligente, a tomar decisiones difíciles. Esas son las cualidades que necesitas para ser una buena líder.
Me quedé sin palabras, sin argumentos. Lo que mi tío decía era cierto. No podía escapar de mi destino.
—No voy a dejarte sola— puso una mano en mi hombro. —Estaré a tu lado, guiándote y aconsejándote.
Le agradecí por su apoyo, aunque por dentro me sentía perdida y desorientada.
Necesitaba hablar con alguien, alguien que entendiera este mundo oscuro y sus consecuencias. Saqué mi teléfono y marqué el número de Valeria, mi mejor amiga.
—Ana, ¿qué pasa?— preguntó con voz preocupada.
Le conté todo, desde la muerte de mi padre hasta la conversación con mi tío.
—¡No puedo creerlo!— exclamó Valeria. —Tienes que salir de ahí, Ana. No puedes ser parte de eso.
—Lo sé, quiero hacerlo, pero no sé cómo.
—Te ayudaré. Encontraremos la manera de sacarte de ahí.
Colgué el teléfono y me dirigí a la puerta, con la esperanza de escapar de la mansión y de la pesadilla en la que se estaba convirtiendo mi vida.
Sin embargo, cuando abrí la puerta, choqué con un hombre alto y apuesto. Sus ojos marrones me miraron con sorpresa.
—Lo siento mucho— dije, avergonzada. —No te vi venir.
—No te preocupes— respondió con una amable sonrisa. —Soy Dante Di Marco, tu nuevo guardaespaldas.
Me quedé helada. Un guardaespaldas. Más control, más vigilancia.
—No necesito un guardaespaldas— dije a regañadientes.
—Es una orden de tu tío— replicó Dante con firmeza. —Tu seguridad es mi prioridad, señorita Salvatore.
Lo miré, sin saber qué decir. Este hombre era un extraño, un extraño que ahora sería mi sombra.
Suspiré, derrotada.
—Está bien, entonces ven conmigo.
Dante me sonrió de nuevo, una sonrisa que me hizo sentir un poco más segura.
Juntos, salimos de la mansión y nos adentramos en la noche. El viento soplaba, pero no era suficiente para calmar el fuego que ardía dentro de mí.
Dante caminaba a mi lado, su presencia constante un recordatorio de mi nueva realidad. No era libre, no era dueña de mi propio destino.
—No te preocupes, Ana— dijo Dante suavemente. —Te protegeré.
Lo miré, buscando algún signo de falsedad en sus palabras. Sus ojos marrones brillaban a la luz de la luna, y por un momento, me sentí segura.
—Gracias, Dante— murmuré.
Caminamos en silencio por un rato, cada uno perdido en sus propios pensamientos. La ciudad se extendía ante nosotros, un mar de luces parpadeando en la oscuridad.
De repente, Dante se detuvo.
—Aquí es donde vivo— dijo, señalando un pequeño edificio de apartamentos.
—¿Vas a quedarte aquí?— pregunté sorprendida.
—Sí— respondió. —Necesito estar cerca de ti...
—Órdenes— completé. —Sí, lo sé.
No sabía qué decir. La idea de tener un guardaespaldas viviendo a unos metros de mí me incomodaba, pero al mismo tiempo, me daba una sensación de seguridad.
—Buenas noches, Ana— dijo Dante, inclinando ligeramente la cabeza. —Que duermas bien.
—Buenas noches, Dante— respondí.
Entré en mi apartamento, agotada física y mentalmente. Me senté en el sofá y me dejé caer, con las manos en la cabeza.
¿Qué iba a hacer? ¿Cómo iba a escapar de este mundo que me aprisionaba?
Cerré los ojos y respiré hondo. No me rendiría. Encontraría una manera de salir de este infierno. Lo juré por la memoria de mi madre, la única persona que me había amado incondicionalmente.
Esa noche, dormí con un sueño inquieto, plagado de pesadillas y sombras. La imagen de mi padre me perseguía, sus ojos llenos de reproche.
Me desperté al amanecer, empapada en sudor y con el corazón latiendo con fuerza. Sabía que no podía seguir así. Tenía que tomar una decisión.
Me levanté de la cama y fui al teléfono. Marqué el número de Valeria, esperando que pudiera ayudarme.
—Ana, ¿qué pasa?— preguntó con voz preocupada.
—Valeria, necesito tu ayuda— dije con voz temblorosa. —Tengo que salir de aquí.
—Lo sé— respondió Valeria. —Y voy a ayudarte.
—No sé si podamos hacerlo, la única manera de escapar de todo esto es estando muerta.
Últimos capítulos
#80 Capítulo 80: Es lo que necesitábamos
Última actualización: 1/12/2026#79 Capítulo 79: Es hora
Última actualización: 1/12/2026#78 Capítulo 78: Otra estrategia
Última actualización: 1/12/2026#77 Capítulo 77: No puedo creerlo
Última actualización: 1/12/2026#76 Capítulo 76: Nueva información
Última actualización: 1/12/2026#75 Capítulo 75: Nueva vida
Última actualización: 1/12/2026#74 Capítulo 74: Una carta
Última actualización: 1/12/2026#73 Capítulo 73: Siempre en constante lucha
Última actualización: 1/12/2026#72 Capítulo 72: Desesperación
Última actualización: 1/12/2026#71 Capítulo 71: Quedarse sin aliento
Última actualización: 1/12/2026
Te podría gustar 😍
El Amor No Dicho del CEO
Antes de que pudiera responder, se acercó más, de repente alzándose sobre mí, su rostro a centímetros del mío. Sentí que mi respiración se detenía, mis labios se separaban por la sorpresa.
—Entonces este es el precio por hablar mal de mí con otros —murmuró, mordisqueando mi labio inferior antes de reclamar mi boca en un beso real. Comenzó como un castigo, pero rápidamente se transformó en algo completamente diferente cuando respondí, mi rigidez inicial derritiéndose en cumplimiento, luego en participación activa.
Mi respiración se aceleró, pequeños sonidos escapando de mi garganta mientras exploraba mi cuerpo. Sus caricias eran tanto castigo como placer, arrancando estremecimientos de mí que pensé él sentía reverberar a través de su propio cuerpo.
Mi camisón se había subido, sus manos descubriendo más de mí con cada caricia. Ambos estábamos perdidos en la sensación, el pensamiento racional retrocediendo con cada segundo que pasaba...
Hace tres años, para cumplir el deseo de su abuela, me vi obligada a casarme con Derek Wells, el segundo hijo de la familia que me había adoptado durante diez años. Él no me amaba, pero yo lo había amado en secreto todo el tiempo.
Ahora, el matrimonio contractual de tres años está a punto de terminar, pero siento que algún tipo de sentimiento se ha desarrollado entre Derek y yo que ninguno de los dos está dispuesto a admitir. No estoy segura de si mis sentimientos son correctos, pero sé que no podemos resistirnos físicamente...
La Noche Antes de Conocerlo
Dos días después, entré a mi pasantía y lo encontré sentado detrás del escritorio del CEO.
Ahora le traigo café al hombre que me hizo gemir, y él actúa como si yo hubiera cruzado la línea.
Empezó con un reto. Terminó con el único hombre que nunca debería desear.
June Alexander no planeaba acostarse con un extraño. Pero en la noche que celebra haber conseguido su pasantía soñada, un reto salvaje la lleva a los brazos de un hombre misterioso. Es intenso, callado e inolvidable.
Pensó que nunca lo volvería a ver.
Hasta que entra en su primer día de trabajo—
Y descubre que él es su nuevo jefe.
El CEO.
Ahora June tiene que trabajar bajo las órdenes del hombre con quien compartió una noche imprudente. Hermes Grande es poderoso, frío y completamente prohibido. Pero la tensión entre ellos no desaparece.
Cuanto más cerca están, más difícil se vuelve mantener su corazón y sus secretos a salvo.
La Pequeña Pareja de Alfa Nicholas
¿Qué? No—espera… oh Diosa Luna, no.
Por favor, dime que estás bromeando, Lex.
Pero no lo está. Puedo sentir su emoción burbujeando bajo mi piel, mientras que todo lo que siento es pavor.
Doblamos la esquina y el aroma me golpea como un puñetazo en el pecho—canela y algo increíblemente cálido. Mis ojos recorren la habitación hasta que se posan en él. Alto. Imponente. Hermoso.
Y luego, tan rápido como… me ve.
Su expresión se tuerce.
—Joder, no.
Se da vuelta—y corre.
Mi compañero me ve y corre.
Bonnie ha pasado toda su vida siendo destruida y abusada por las personas más cercanas a ella, incluida su propia hermana gemela. Junto a su mejor amiga Lilly, que también vive una vida de infierno, planean escapar mientras asisten al baile más grande del año que está siendo organizado por otra manada, solo que las cosas no salen como planeaban, dejando a ambas chicas sintiéndose perdidas e inseguras sobre su futuro.
El Alfa Nicholas tiene 28 años, sin compañera, y no tiene planes de cambiar eso. Este año le toca organizar el Baile Anual de la Luna Azul y lo último que espera es encontrar a su compañera. Lo que espera aún menos es que su compañera sea 10 años menor que él y cómo su cuerpo reacciona ante ella. Mientras intenta negarse a reconocer que ha encontrado a su compañera, su mundo se pone patas arriba después de que los guardias atrapan a dos lobas corriendo por sus tierras.
Una vez que las traen ante él, se encuentra nuevamente frente a su compañera y descubre que ella esconde secretos que lo harán querer matar a más de una persona.
¿Podrá superar sus sentimientos hacia tener una compañera y una que es tan joven? ¿Su compañera lo querrá después de sentir el dolor de su rechazo no oficial? ¿Podrán ambos trabajar en dejar atrás el pasado y avanzar juntos o tendrá el destino otros planes y los mantendrá separados?
Enamorada del hermano marino de mi novio
¿Por qué estar cerca de él hace que mi piel se sienta demasiado apretada, como si llevara un suéter dos tallas más pequeño?
Es solo la novedad, me digo firmemente.
Solo la falta de familiaridad de alguien nuevo en un espacio que siempre ha sido seguro.
Me acostumbraré.
Tengo que hacerlo.
Es el hermano de mi novio.
Esta es la familia de Tyler.
No voy a dejar que una mirada fría deshaga eso.
**
Como bailarina de ballet, mi vida parece perfecta—beca, papel protagónico, dulce novio Tyler. Hasta que Tyler muestra su verdadera cara y su hermano mayor, Asher, regresa a casa.
Asher es un veterano de la Marina con cicatrices de batalla y cero paciencia. Me llama "princesa" como si fuera un insulto. No lo soporto.
Cuando una lesión en mi tobillo me obliga a recuperarme en la casa del lago de la familia, me quedo atrapada con ambos hermanos. Lo que comienza como odio mutuo lentamente se convierte en algo prohibido.
Estoy enamorándome del hermano de mi novio.
**
Odio a las chicas como ella.
Consentidas.
Delicadas.
Y aún así—
Aún así.
La imagen de ella de pie en la puerta, apretando más su cárdigan alrededor de sus estrechos hombros, tratando de sonreír a pesar de la incomodidad, no me deja.
Tampoco lo hace el recuerdo de Tyler. Dejándola aquí sin pensarlo dos veces.
No debería importarme.
No me importa.
No es mi problema si Tyler es un idiota.
No es asunto mío si alguna princesita malcriada tiene que caminar a casa en la oscuridad.
No estoy aquí para rescatar a nadie.
Especialmente a ella.
Especialmente a alguien como ella.
Ella no es mi problema.
Y me aseguraré de que nunca lo sea.
Pero cuando mis ojos se posaron en sus labios, quise que fuera mía.
La última oportunidad de la luna morbosa
Pero todo cambió el día que me dijeron que mi loba se había quedado dormida. El doctor me advirtió que si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre se preocuparon lo suficiente como para ayudarme.
En mi desesperación, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera.
Pronto, todos me llamaron loca, pero eso era exactamente lo que quería—rechazo y divorcio.
Lo que no esperaba era que mi antes arrogante esposo un día me rogara que no me fuera…
Papis Alfa y su Criada Innocente (18+)
—¿De quién fue la polla que te hizo llorar más fuerte esta noche?— La voz de Lucien era un gruñido bajo mientras me sujetaba la mandíbula, obligándome a abrir la boca.
—La tuya— jadeé, mi voz destrozada de tanto gritar. —Alpha, por favor—
Los dedos de Silas se clavaron en mis caderas mientras se hundía de nuevo en mí, rudo e implacable. —Mentirosa— gruñó contra mi espalda. —Ella sollozó en la mía.
—¿Deberíamos hacer que lo demuestre?— dijo Claude, sus colmillos rozando mi garganta. —Átenla de nuevo. Que suplique con esa boquita bonita hasta que decidamos que ha ganado nuestros nudos.
Estaba temblando, empapada, usada— y todo lo que pude hacer fue gemir, —Sí, por favor. Úsenme de nuevo.
Y lo hicieron. Como siempre lo hacen. Como si no pudieran evitarlo. Como si les perteneciera a los tres.
Lilith solía creer en la lealtad. En el amor. En su manada.
Pero todo fue arrancado.
Su padre—el difunto Beta de Fangspire— murió. Su madre, con el corazón roto, bebió acónito y nunca despertó.
¿Y su novio? Encontró a su pareja y dejó a Lilith atrás sin una segunda mirada.
Sin lobo y sola, con una deuda hospitalaria creciendo, Lilith entra en el Rito—un ritual donde las mujeres ofrecen sus cuerpos a los Alphas malditos a cambio de oro.
Lucien. Silas. Claude.
Tres Alphas despiadados, malditos por la Diosa Luna. Si no marcan a su pareja antes de los veintiséis, sus lobos los destruirán.
Lilith se suponía que era un medio para un fin.
Pero algo cambió en el momento en que la tocaron.
Ahora la quieren—marcada, arruinada, adorada.
Y cuanto más la toman, más la desean.
Tres Alphas.
Una chica sin lobo.
Sin destino. Solo obsesión.
Y cuanto más la prueban,
Más difícil es dejarla ir.
De mejor amigo a prometido
Una semana de boda en New Hope. Una mansión llena de invitados. Y una dama de honor muy resentida.
Para sobrevivir, Savannah lleva una cita —su encantador y pulcro mejor amigo, Roman Blackwood. El único hombre que siempre la ha apoyado. Le debe un favor, y fingir ser su prometido? Fácil.
Hasta que los besos falsos empiezan a sentirse reales.
Ahora Savannah está dividida entre mantener la farsa… o arriesgarlo todo por el único hombre del que nunca debió enamorarse.
Cómo No Enamorarme de un Dragón
Por eso fue más que un poco desconcertante cuando llegó una carta con mi nombre ya impreso en un horario de clases, una habitación en el dormitorio esperándome y las materias elegidas, como si alguien me conociera mejor de lo que me conozco yo misma. Todo el mundo conoce la Academia, es donde las brujas afilan sus hechizos, los cambiaformas dominan sus formas, y toda clase de criatura mágica aprende a controlar sus dones.
Todos menos yo.
Ni siquiera sé qué soy. No hay cambio de forma, ni trucos de magia, nada. Solo una chica rodeada de personas que pueden volar, conjurar fuego o sanar con un toque. Así que me siento en las clases fingiendo que encajo, y escucho con atención cualquier pista que pueda decirme qué es lo que llevo escondido en la sangre.
La única persona más curiosa que yo es Blake Nyvas, alto, de ojos dorados y, definitivamente, un dragón. La gente susurra que es peligroso, me advierten que mantenga las distancias. Pero Blake parece decidido a resolver el misterio que soy, y de algún modo confío en él más que en nadie.
Tal vez sea imprudente. Tal vez sea peligroso.
Pero cuando todos los demás me miran como si no perteneciera a este lugar, Blake me mira como si fuera un acertijo que vale la pena resolver.
En la Cama con su Jefe Idiota
Una noche. Eso es todo lo que se suponía que iba a ser.
Pero a la fría luz del día, alejarse no es tan fácil. Roman no es un hombre que suelta—especialmente no cuando ha decidido que quiere más. No solo quiere a Blair por una noche. La quiere a ella, punto.
Y no tiene intención de dejarla ir.
Un juego del destino
Finalmente, después de años de no tomar sus vacaciones, las toma para su próxima boda y luna de miel, pero todo da un gran giro cuando está en Hawái, sola y sin esposo, por lo que por primera vez lanza una moneda al aire y decide vivir una noche sin riesgos y apasionada con el primer extraño que encuentre en un bar y al que nunca verá en su vida, ¿Cuál era la probabilidad de volverse a encontrar? Completamente nula.
Pero el destino los vuelve a juntar inesperadamente… Y en el lugar que menos esperaban.
Un juego del destino.
El Alfa Motociclista que se Convirtió en Mi Segunda Oportunidad de Pareja
—Eres como una hermana para mí.
Esas fueron las palabras que colmaron el vaso.
No después de lo que acababa de pasar. No después de la noche ardiente, sin aliento, que sacudió nuestras almas mientras nos enredábamos en los brazos del otro.
Sabía desde el principio que Tristan Hayes era una línea que no debía cruzar.
No era cualquier persona, era el mejor amigo de mi hermano. El hombre que pasé años deseando en secreto.
Pero esa noche... estábamos rotos. Acabábamos de enterrar a nuestros padres. Y el dolor era demasiado pesado, demasiado real... así que le rogué que me tocara.
Que me hiciera olvidar. Que llenara el silencio que la muerte dejó atrás.
Y lo hizo. Me sostuvo como si fuera algo frágil.
Me besó como si fuera lo único que necesitaba para respirar.
Luego me dejó sangrando con seis palabras que ardieron más profundo que cualquier rechazo.
Así que, huí. Lejos de todo lo que me causaba dolor.
Ahora, cinco años después, estoy de vuelta.
Recién rechacé al compañero que me abusó. Todavía llevando las cicatrices de un cachorro que nunca pude sostener.
Y el hombre que me espera en el aeropuerto no es mi hermano.
Es Tristan.
Y no es el chico que dejé atrás.
Es un motociclista.
Un Alfa.
Y cuando me miró, supe que no había ningún otro lugar al que pudiera huir.
La Cachorra del Príncipe Licántropo
—Pronto estarás rogándome. Y cuando lo hagas—te usaré como me plazca, y luego te rechazaré.
—
Cuando Violet Hastings comienza su primer año en la Academia de Cambiantes Starlight, solo quiere dos cosas: honrar el legado de su madre convirtiéndose en una sanadora hábil para su manada y pasar por la academia sin que nadie la llame rara por su extraña condición ocular.
Las cosas toman un giro dramático cuando descubre que Kylan, el arrogante heredero al trono de los Licántropos que ha hecho su vida miserable desde el momento en que se conocieron, es su compañero.
Kylan, conocido por su personalidad fría y sus maneras crueles, está lejos de estar contento. Se niega a aceptar a Violet como su compañera, pero tampoco quiere rechazarla. En cambio, la ve como su cachorrita y está decidido a hacer su vida aún más un infierno.
Como si lidiar con el tormento de Kylan no fuera suficiente, Violet comienza a descubrir secretos sobre su pasado que cambian todo lo que pensaba que sabía. ¿De dónde viene realmente? ¿Cuál es el secreto detrás de sus ojos? ¿Y ha sido toda su vida una mentira?












