Capítulo 39: No me quedaré de brazos cruzados

Dante

El eco de mi voz reverberaba por la habitación mientras caminaba de un lado a otro, con el teléfono pegado a mi oído. La llamada con la mujer misteriosa me estaba llevando al borde de la desesperación.

—¡No puedes estar hablando en serio! —grité, apretando los dientes—. ¡No dejaré que Ana se...

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