Capítulo 46: ¿Puedo confiar en él?

Estaba sentada en el sofá de nuestro apartamento, mis pensamientos revoloteaban como mariposas atrapadas en una tormenta. Paolo estaba sentado frente a mí, su rostro serio y preocupado. Sabía que necesitábamos hablar, que necesitaba respuestas para entender todo lo que había pasado y tal vez encontr...

Inicia sesión y continúa leyendo